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Al pie de la escalera

Tassie es una chica de familia campesina que se traslada a una ciudad para estudiar en la Universidad. Allí encuentra un trabajo como canguro de una niña negra que acaban de adoptar unos padres blancos. La historia no es la que parece y a medida que avanzan las páginas nos damos cuenta de que la historia radica en el interior de Tassie y en esa visión tan sorprendente como deliciosa que va dando a ese mundo que la envuelve. Los personajes aparecen como deshilachados, si es que un personaje puede considerarse formado por hilos, pasan por su vida como los acontecimientos, desapareciendo, pero volviendo una y otra vez como esos impulsos del subconsciente que no podemos controlar.
Es imposible no dejarse seducir por el personaje de Tassie, esta veinteañera, creada por la escritora norteamericana Lorrie Moore y que en un monólogo tan variado como sorprendente nos va narrando esta novela. El color de su mirada destella más que el espectro de colores del arco iris y nos permite ver más allá de esas cosas habituales que, un espectador normal, captaría. Impresionan esas descripciones tan pormenorizadas y vivas de la naturaleza que si cerramos los ojos nos pemiten escuchar el vaivén de las ramas al ser agitadas por el viento o el trino de los pájaros. Una de esas novelas que nos permite reconciliarnos con la literatura.
"Tenía la sensación de que en casa todos, y me incluía a mi misma, éramos como personajes de un cuento tenebroso y espeluznante, cada uno de un cuento distinto. Todos éramos personajes grotescos, pero pertenecíamos a narrativas distintas, y por eso nuestras interacciones eran extrañas y sin sentido, como ocurría con los personajes de una obra de Tennessee Williams, con sus respectivas intervenciones locas y anodinas, y a la vez sobrecogedoras. Sólo Mary-Emma parecía immune, normal, como si no fuera parte de la obra, pese a que lo era, y a que sin duda tenía sus soliloquios, y los tendría más adelante en la vida. ¿Cómo no?".
Más cuentos para sonreír

Si hiciéramos una metáfora gastronómica, una novela equivaldría a un copioso almuerzo y unos cuentos a los aperitivos, a esto “saben” los más de trescientos cuentos que nos trae esta antología. A unos aperitivos que, al tener autores tan diferentes, compensan las diferentes calidades que pudieran tener con la gran variedad que presentan. Hay algunos que son francamente buenos y que, con esa brevedad que caracteriza al cuento, nos anima a releerlos. En otros descubrimos más buena voluntad que un verdadero interés literario. Pero eso sí, es un libro que continuamente nos está sorprendiendo y cuando terminamos de saborear cada uno y vemos el siguiente a continuación, pensamos que todavía tenemos algo de apetito y esa impaciencia golosa que también se da en la literatura nos invita a hincarle el diente al que viene detrás y a no esperar al día siguiente.
El cuento, el relato, ese que parece ser el hermano pequeño de la novela, es un género vivo, que requiere una espontánea agilidad para darle formas atractivas y no dejar que el interés decaiga, ni un solo instante, en tan pocas palabras. Sin duda, para los que leen poco, es un empujón, un aperitivo, para introducirse en ese proceloso y sugerente mundo de la literatura, por lo que siempre han de ser bienvenidas las antologías como, la que en este caso, nos ocupa.
Las hijas del frío

He tenido la suerte de que tras las ganas que me quedaron de seguir leyendo después de la segunda novela de Camilla Läckberg, ha llegado a mis manos la tercera de sus novelas, la última, publicada en España hace sólo unos meses. Una vez más aparece la ciudad de Fällbacka, donde se desarrolla la vida de sus protagonistas, Patrik y Enrica a los que vamos conociéndolos más cada vez. Su vida ha ido transcurriendo y Enrica que ha tenido una niña, está todavía sometida a una despresión postparto. Una niña de siete años, hija de una amiga de Enrica es encontrada ahogada, pero lo que parece un accidente se descubre que es un asesinato y, una vez más, Parik será el encargado de dirigir la investigación policial.
La autora va urdiendo la trama con creciente habilidad y es especialista en dosificar el misterio, porque hay veces que una llamada de teléfono, una pista, revela algo...pero, en ese momento, un hábil cambio de escena hace que esa explicación se retrase ante la impaciencia del lector. A lo largo de todo el libro, va desarrollando una antigua historia, no menos interesante, que no se revelará hasta el final su relación con la historia principal.
No me extrañaría que siguieran nuevas historias, de hecho alguno de los temas, los deja como presentados y sugiriendo que seguirá profundizando en ellos. Decididamente, ¡me ha atrapado!
Los gritos del pasado

Tras leer “La princesa de hielo”, me quedé con ganas de seguir leyendo la segunda novela de la escritora sueca Camilla Läckberg y no me ha decepcionado su lectura. El lugar donde se ambienta la novela es el mismo, la ciudad costera sueca de Fjällbacka y los personajes empiezan a hacérsenos viejos conocidos, especialmente sus protagonistas Enrica y Patrick.
De aquel romance que surgió entre ellos en la primera novela, es ahora fruto el avanzado embarazo de Enrica que viene a coincidir con el asesinato de una joven en la ciudad, cuyo cadáver aparece junto a los cadáveres de dos jóvenes desaparecidas hace veinticuatro años. Esta investigación estará dirigida por Patrick. Viejos recuerdos se irán removiendo y algunos fantasmas del pasado harán su aparición.
La intriga perfectamente urdida, va atrapando desde el principio y las claves de todo el misterio se iran desvelando en los momentos oportunos. Lo que ya estoy deseando es hacerme con la tercera novela de la serie que ya ha sido publicada.
Las alas de mi padre

Si hace unos días me quedé atrapado por la prosa de Milena Agus, en cuanto he tenido una oportunidad he leido este libro para reiterarme en sus letras.
De nuevo la autora nos traslada a su tierra, Cerdeña, donde vive y escribe. La protagonista "Madame" tiene un terreno a orillas del mar que se resiste a vender a los especuladores, con lo que crea el enfado de las familias vecinas que ven en ello un a dificultad para que ellos puedan hacer negocio. Es una mujer original, desenfadada, solitaria, pero rodeada de amantes y en búsqueda de un amor que continuamente le da de lado.
Lo que más me ha gustado es el tono de la narración, escrita por la una vecina adolescente de la protagonista. Sin duda, eso supone una dificultad a la hora de escribir, ya que la narración debe hacerse con las palabras de la adolescente. Dificultad bastante bien salvada y que hace agradable y cercana la narración. El título del libro se repite varias veces, incluso en los títulos de varios de sus capítulos y hace referencia a la desaparición, un día, del padre de la adolescente y que, desde entonces, tanto echa de menos, pero un día se le apareció:
"Noté un soplido, como si alguien jugara a echarme viento. No lo veía, pero ésa era una broma típica de mi padre. El viento agitó las sábanas, las levantó hasta el techo y se formaron dos alas grandes, una con la sábana bajera, otra con la encimera, y se distinguían porque la encimera tiene pasamanería y la otra no. Me quedé únicamente con las mantas y mi padre no paraba de soplar, el muy juguetón, y en vez de morirme de miedo, me divertí como loca. Entonces comprendí que mi padre había muerto y no volvía a casa porque no podía, no porque no quisiera. Esta idea la tuve desde siempre, desde el día en que se fue, que mi padre no es de esos que abandona así a los suyos. Sobre todo a mí, la primogénita, su preferida. Y lo cierto es que volvió, a su manera, volvió a mi lado".
La princesa de hielo

Novela de suspense de la escritora sueca Camilla Läckberg. Es la primera en la que aparecen los personajes protagonistas de Erica y Patrik, a ésta han seguido otras dos con los mismos personajes: Los gritos del pasado y Los hijos del frío. Una trilogía que ha tenido una exitosa acogida, quizás porque la escritura de esta autora nórdica no tiene nada que envidiar a los clásicos autores del género.
En "La princesa de hielo" Enrica vuelve a su pueblo natal, tras la muerte de sus padres. Allí se dedica a escribir, pero la tranquilidad de aquel pequeño pueblo se ve sacudida por el asesinato de una amiga de la infancia de Enrica. Ella y el agente de policía Patrik, que no tardará en convertirse en algo más que un amigo, se dedican a investigar un asunto que es mucho más oscuro de lo que pudieron imaginar en un principio.
Una intriga bien trazada y personajes bien compuestos, animan a la lectura y enganchan hasta que se llega al final del libro.
Mujeres de ojos grandes

Tercer libro que he leído de la autora mexicana Ángeles Mastretta y, una vez más, sus letras se han convertido en un verdadero regocijo para la lectura. Son numerosos pequeños relatos, algunos no llegan a una página, en los que siempre hay de protagonista, en el fondo de heroína, una mujer que, por una u otra razón, destila gotas de ternura. Son mujeres de andar por casa, de esas con las que nos cruzamos todos los días por la calle, pero que por dentro llevan un corazón que les bombea estrepitosamente y en el que guardan grandes historias llenas de tragedias, ilusiones, anhelos, … pero sobre todo amor. Los hombres aparecen como de soslayo, para que con su presencia contribuyan a sostener la trama argumental.
Su prosa es adictiva y al iniciar las frases el interés es atrapado y arrastrado, de tal manera, que cuesta interrumpir su lectura. Sus figuras literarias invitan a deambular lentamente entre los huecos de sus palabras en vez de buscar rápidamente a la palabra siguiente. Son historias donde, como en los viejos trenes, es casi más delicioso el hecho de viajar, en sí, que el de llegar al destino.
“No era bonita la tía Cristina Martínez, pero algo tenía en sus piernas flacas y su voz atropellada que la hacía interesante. Por desgracia los hombres de Puebla no andaban buscando mujeres interesantes para casarse con ellas y la tía Cristina cumplió veinte años sin que nadie le hubiera propuesto ni siquiera un noviazgo de buen nivel. Cuando cumplió veintiuno sus cuatro hermanas estaban casadas para bien o para mal y ella pasaba el día entero con la humillación de estarse quedando para vestir santos. En poco tiempo sus sobrinos la llamarían quedada y ella no estaba segura de poder soportar ese golpe. Fue después de aquel cumpleaños, que terminó con las lágrimas de su madre a la hora en que ella sopló las velas del pastel,, cuando apareció en el horizonte el señor Arqueros.”
La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey

Acaba de terminar la segunda guerra mundial y la novelista Juliet Ashton está preocupada por encontrar un tema interesante para su próxima novela. Recibe una carta de un granjero de Guernsey, una islita situada en el Canal de la Mancha. Ella le contesta y empieza a establecerse una correspondencia entre ella con distintos habitantes de la isla. Donde ellos van transmitiéndole sus preocupaciones y le cuentan cómo vivieron la ocupación alemana de la isla y cómo crearon durante ese tiempo una sociedad literaria. Una corriente de simpatía se establece entre ellos y es invitada a la isla, donde no sólo encontrará tema para su libro, sino que pasará a formar parte de ella.
Escrito en género epistolar, lo que me ha recordado al 84, Charing Cross Road, es agradable de leer y mediante las cartas de los distintos personajes vamos entrando en sus peculiaridades. Escrita por Mary Ann Shaffer escritora norteamericana (1934-2008). Debida a su mala salud, pidió ayuda para terminar la novela a su sobrina Annie Barrows. La autora no pudo ver completada su novela, ya que fue publicada después de su muerte-
Mal de piedras

Una deliciosa historia la que nos narra la escritora italiana Milena Agus. Nacida en el año 1959 en Génova vive en Cagliari (Cerdeña), donde es profesora de instituto. La voz de una nieta nos va contando la historia de su abuela. Como siendo una chica joven ningún hombre se fijaba en ella, hasta que un refugiado al que acoge la familia, como pago, se casa con ella. Un matrimonio peculiar, sin amor, donde cada uno tiene perfectamente delimitado su rincón del colchón. Ella sufre de “mal de piedras”, piedras en el riñón y eso le produce abortos. Se va un tiempo a un sanatorio a curarse del mal de piedras y conoce allí al Veterano, desde entonces su vida aunque vuelva, luego, junto a su marido cambia para siempre y a los nueve meses tiene un hijo.
La historia de la abuela va hacia delante y atrás en el tiempo, atrapándonos en sus páginas:
“Entonces ella también tocó a aquel hombre al que había observado durante días desde su silla en la galería, lo tocó con delicadeza, como habría hecho con la escultura de un gran artista, el pelo, la piel suave del cuello, la tela de la camisa, los brazos fuertes y las manos buenas de niño, la pierna y el pie de madera dentro de los zapatos recién lustrados”.
“Abuela se compró las cremas de Elisabeth Arden porque ya andaba por los cincuenta y quería que el Veterano –el corazón le decía que iban a verse- la encontrara todavía hermosa. Aunque ese aspecto no le preocupaba demasiado. Todos estaban convencidos de que un hombre de cincuenta años no miraría nunca a una mujer de su edad, pero eran razonamientos válidos para las cosas del mundo. Para el amor, no. El amor no tiene en cuenta ni la edad ni otra cosa que no sea el amor. Y el Veterano la había amado justamente con ese amor. A saber si la reconocería en seguida. Qué cara pondría. No se abrazarían en presencia de abuelo, de papá, ni de la esposa ni la hija del Veterano. Se estrecharían la mano y se mirarían, se mirarían, se mirarían. Como para morirse. Ahora bien, si llegaba a salir sin que nadie la acompañara y a cruzarse con él solo, entonces sí. Se besarían y se abrazarían para recuperar todos aquellos años. Y si él se lo pedía, ella no volvería a casa nunca más. Porque el amor es más importante que todo lo demás.”
No es larga la historia y no sabría decir si es una novela corta o un relato largo. Lo que sí diré que, cuando leí el final, me pasó algo que no me suele pasar: un cierto temblor recorrió todo mi cuerpo de pies a cabeza.
La reina en el palacio de las corrientes de aire

Tercer y último tomo de la trilogia Millenium del escritor sueco Stieg Larsson, al que me vi abocado de manera "natural" tras haberme leído los dos primeros y no querer quedarme con la incertidumbre de cómo acaba. La trama tras esos varios cientos de páginas que componen los tres tomos, está perfectamente urdida y todos los frentes abiertos van cerrándose debidamente y tomando forma cuando llega la historia a su final.
No es un tipo de literatura que yo llame placentera, pero sí de la que engancha y es difícil dejar el libro descansar. Mientras lo leía buscaba esos ratos perdidos del día para leerlos, así como quitaba tiempo al sueño. Da una cierta pena llegar al final y saber que esa historia que te ha ido acompañando acaba para siempre ahí, sin posibilidad de que se prolongue, como consecuencia del fallecimiento prematuro del autor, quien nunca pudo soñar el sinnúmero de lectores que quedarían atrapados por sus letras.
La soledad de los números primos

No son muy habituales los cientificos dedicados a la escritura, por eso es especialmente llamativo el caso de Paolo Giordano, joven licenciado en Física Teórica y que ha tenido un éxito rotundo con su primera novela.
Los números primos llamados gemelos, como el 11 y el 13, son aquellos que están muy próximos pero sin llegar a tocarse nunca. Así con esta metáfora matemática nos presenta el autor las historias de Alice y Mattia. Dos historias desde la soledad más profunda, que marcadas por sendas tragedias desde su infancia les condicionará durante todo el devenir de su existencia. Unas vivencias que, a veces, se entrecruzan y sin que puedan impedirlo les acompañara durante toda su vida:
“Los años de instituto fueron para ambos como una herida abierta, tan profunda que no creían que fuera a cicatrizar jamás. Los pasaron como de puntillas, rechazando él el mundo, sintiéndose ella rechazada por el mundo, lo que a fin de cuenta acabó pareciéndoles lo mismo. Habían trabado una amistad precaria y asimétrica, hecha de largas ausencias y muchos silencios, como un ámbito puro y desierto en el que podían volver a respirar cuando se ahogaban entre las paredes del instituto”.
Las personas que comparten las vidas de los protagonistas quedan contagiado, uno de ellos en su desesperación: “No pedía mucho, sólo la normalidad que siempre había merecido”, recoge el grito de todos los que sufren y miran a su alrededor deseando simplemente ser como los otros.
Decididamente hay gente para los que la vida no es nada sencilla y sólo anhelan no tener sobresaltos, todo esto nos lo cuenta con sus líneas elaboradas de diestra maestría literaria, Paolo Giordano, a lo largo de todas estas páginas.
“El aire frío de la mañana le entraba por la chaqueta pero no quiso cerrársela bien; olia a limpio. Lo esperaba una ducha, una taza de té caliente y un día como cualquier otro, y no necesitaba más”.
Las guapas deberían morir

Tras varias semanas de sequedad creativa, debido a distintas circunstancias, parece que vuelvo a encontrar dentro de mí ese hilo, que al tirar de él hace asomar la sensibilidad y el anhelo de elaborar palabras. Y que mejor que para volver por aquí que citar esta publicación, nada virtual, ya que la estoy disfrutando entre mis manos, en que en siete relatos Ediciones Tres Fronteras y a nombre de Julia R. Robles nos pone en papel la escritura siempre viva de Tautina.
A Tautina la conozco hace unos cuantos años y, desde un primer momento, quedé atrapado, como en una tela de araña, por sus letras. Unas letras que juegan con el lector desde dejar que se mezca con sus sonidos, hasta seducirlo, excitarlo o arrancarle una franca sonrisa. Hubo épocas en que ella y sus escritos desaparecían de internet y como con un Guadiana, yo guardaba la esperanza de que volviera a aparecer sabiendo que quien tiene ese veneno dulce de la escritura circulando por sus venas, lo último que puede hacer es quedarse callada. Y volvía a aparecer...y yo sigo leyéndola y al percibir sus letras como imparables, le auguro que detrás de este libro vendrán otros y más grande si pueden. No dejes de entrar en su casa, seguro que no te arrepientes de asomar por allí la cabeza.
Y si vives cerca de Murcia, hoy en el Centro Párraga a las 19 h 30 min será la presentación del libro.
T de trampa

Cuando ya se han leído anteriormente diecinueve libros con la misma protagonista, es difícil no dejarse seducir por esta nueva entrega del alfabeto del crimen de Sue Grafton, en que la que una vez más aparece esa heroína tan intrépida como peculiar en su forma de actuar que es Kinsey Millhone. Gusta encontrarse con esa vieja conocida, los personajes que la rodean y disfrutar, una vez más, en ese paraje junto al mar de Santa Teresa.
En esta ocasión será un anciano vecino de Kinsey que al no poder valerse por sí mismo debe contratar a una enfermera Solana Rojas, para que lo cuide. Lo que nadie sospecha es que detrás de la figura de tan eficiente enfermera, se esconde una calculadora mujer que no se detiene ante nada para quedarse con el dinero de sus pacientes. Kinsey tendrá que desenmascararla, no sin grandes dificultades e incluso siendo ella acusada por dicha enfermera ante el juez.
Para pasar un rato muy agradable, no es imprescindible, pero sí conveniente empezar a leer este alfabeto del crimen por el primero: "A de adulterio" y siguiendo las letras del abecedario, que dan título a las diferentes historias.
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Segundo volumen de la trilogía del Millenium del escritor sueco Stieg Larsson, fallecido prematuramente a los cincuenta años, tras escribir esos tres libros y no verlos publicado. Si el primero de sus libros me gustó mucho, debo decir que éste me atrapó desde que empecé a leer sus primeras páginas.
Son los mismos personajes de su primer libro que siguen evolucionando en estas letras y de los que conocemos más de su pasado. Mikael sigue trabajando en su revista Millenium donde van a hacer un reportaje sobre tráfico de blancas, que va a sacar trapos sucios de gente aparentemente decente. Lisbeth, desaparecida de Estocolmo durante un año, vuelve intentando pasar inadvertida, sin imaginar que se va a ver envuelta en unos crímenes y esa lucha por la intimidad que siempre tiene se vendrá abajo, cuando toda su historia quede a la vista de todo el país. Poco a poco se van entrelazando las tramas y las letras nos van envolviendo, hasta desear que no tarde mucho en que se publique la tercera y última novela..
El manuscrito de piedra

Una interesante intriga, ambientada en 1497, es la que nos propone el profesor de Literatura Luis García Jambrina, autor de esta novela. El protagonista es Fernando de Rojas, el autor de la Celestina, que es un estudiante universitario al que la fuerza de las circunstancias le obligan a dedicarse a la investigación de unos extraños crímenes que suceden en la ciudad de Salamanca.
El autor nos retrata esta Salamanca que está abandonando la Edad Media, una ciudad a la que la Universidad la dota de importancia y en este ambiente hay pugnas entre los distintos grupos de poder políticos o eclesiásticos y aparecen los miedos de unos conversos ante una Inquisición que actúa de manera taxativa. Entramos con el protagonista en conventos y tabernas, residencias de estudiantes y mancebías, pero sobre todo nos introducimos en ese submundo a la vez físico y esotérico que tiene su entrada por la Cueva de Salamanca. La intriga atrapa y a través de sus páginas podemos reconocer muchos trozos de esa antigua Salamanca que aún perviven en la actualidad
El mapa del tiempo

Acabo de terminar esta novela y he recordado cuando en el pasado mes de diciembre, en un día en que la lluvia caía a semejanza de una catarata y el viento tronchaba los paraguas, en una bodega de gruesos muros y aroma a manzanilla, asistí a la presentación del libro.
El escritor sanluqueño, Félix J. Palma, conocido sobre todo como autor de relatos, con "El mapa del tiempo", su tercera novela y último premio de novela del Ateneo de Sevilla, se sumerge en la atmósfera de la Inglaterra victoriana a finales del siglo XIX, con una interesante trama. Dibuja una variada galería de personajes, unos reales y otros ficticios que atraviesan sus páginas como Jack el Destripador, el hombre elefante o escritores de la época. Destaca como personaje H.G. Wells autor de "La máquina del tiempo" y que tras su relectura dice el autor que surgió esta obra voluminosa de casi setecientas páginas.
Un libro que le ha obligado a documentarse sobre la época y a modificar, nos dice, su prosa habitual. Es una historia de aventuras, de detectives y en la que no faltan historias de amor y rasgos de humor. En ella aparecen viajes reales y ficticios en el tiempo, aunque trata más sobre los universos paralelos que sobre los viajes temporales. Según su autor: "creo que la gran ventaja de El mapa del tiempo es que puede gustar a los amantes del género fantástico y al público que nunca se acercará a ese estilo por igual".
La isla

Este opúsculo a camino entre el relato y la novela escrito por Giani Stuparich, ha sido una verdadera sorpresa para mí. En la isla se narra la historia de un hombre enfermo de cáncer que le pide a su hijo que abandone la montaña, en la que pasa el verano, por unos días para acompañarlo, a la isla en la que nació y el hijo iba en su juventud.
Un último esfuerzo anímico y de salud parece acompañar a este hombre animoso al que acompaña un hijo quebrado por dentro ante la cercanía de la muerte del padre. Un acompañamiento mutuo al pasado, en que dos seres que se quieren se encuentran frente a frente y las palabras parecen enmudecer ante el flujo de sentimientos, ante una despedida tácita que se produce en esos días de aparentes vacaciones, donde la vida empuja como si fuera un tornado.
Un libro que no aparecerá entre los más vendidos, pero que gustará a quien le guste leer algo diferente y de calidad. Está escrito con un lenguaje cuidado, que atrapa para sumergirse en estas líneas de las que cito dos párrafos textualmente:
"Una lucha cuya suerte ya estaba decidida. Sin esperanza. Volvía a apagarse la luz en los ojos turbios de su padre como el preludio de una derrota. Sin embargo, tal vez quien combate no tenga una conciencia plena de la inevitable derrota y pueda resistir y recobrar el aliento para luchar todavía. Pero quien asiste impotente a la trágica lucha, y tiene en sus venas la misma sangre que la víctima, sufre con un horror reprimido y todos sus minutos están envenenados."
"El sol, al declinar tras el bajo perfil del promontorio que resguardaba el puerto como en un abrazo, había dejado en el cielo una luz pálida, de una inconsolable melancolía. Un crepúsculo singular: de tintas pobres, apenas velado por una dorada calígine; el sol había desaparecido como sin avisar. Había cesado hasta el menor soplo de brisa y en el aire había quedado un estupor cansino".
Cometas en el cielo

Este libro nos narra en el Afganistán de los años 70 una doble historia de amistad entre dos padres y dos hijos. Se centra sobre todo en la amistad entre los hijos: Amir, hijo de un hombre rico, y Hassan hijo del criado y que comparten la misma casa. Esta amistad se trunca en un determinado momento por culpa de Amir y eso les obliga a separarse. Posteriormente, circunstancias polítucas hacen que Amir y su padre tengan que reiniciar una vida desde el principio, exiliados en los Estados Unidos.
Nunca se le irá de la mente de Amir, aquella amistad que él destruyó. Un día, muchos años después,llamado por otro antiguo amigo, vuelve a Afganistán, ahora ocupado por los talibanes y se da cuenta de que es muy diferente de aquel país que él conoció. Tendrá la oportunidad, de la forma que menos hubiera pensado, de sanar parte de aquella herida que le había acompañado durante tanto tiempo, viajará por el país y, de alguna manera, hasta dentro de sí mismo.
Como telón de fondo aparecen esas cometas que dan título al libro y que era uno de los pasatiempos preferidos de Amir en su infancia. Hermosas pinceladas de aquel desconocido país aderezado con esta historia de amistad.
Nido vacío

Siempre me ha gustado especialmente la novela policíaca, especialmente cuando se trata de series en que el autor, en este caso autora, a medida que avanza la serie va perfilando de tal manera a los personajes, que se nos van convirtiendo en viejos conocidos a los que gusta reencontrar.
En este caso tenemos a ese personaje cuarentón, Petra Delicado, inspectora de policía que va haciendo de narradora de la historia y mostrándonos, incluso, sus facetas más íntimas. Su inseparable compañero de aventuras es el subinspector Fermín Garzón. Cuando lo leo no puedo dejar de imaginarme aquella serie televisiva protagonizada por Ana Belén y Santiago Segura. Es lo que tiene la imagen que ya dirige los personajes imaginados de la novela a retratos reales.
En este caso a Petra Delicado una niña le roba el bolso en un centro comercial, éste le es devuelto pero ha desaparecido su pistola. Una pistola que pronto será la protagonista de algunos asesinatos. Con pocas pistas empiezan a moverse y una trama de inmigrantes ilegales hará su aparición en un ambiente sórdido en el que nuestros personajes se verán envueltos y les influirá en sus vidas personales.
El lazo púrpura de Jerusalén

El título del libro coincide con el de un especial ejemplar del Corán que el caballero Brian de Lasterra que se dirige a guerrear en las Cruzadas, deberá devolver a los musulmanes. En este viaje que realiza se verá inmerso en numerosas aventuras que tienen como detonante un importante y misterioso robo en la sede de la Orden Templaria en Londres. Una galería de personajes aparecen retratados en las páginas de este libro, unos heroicos, otros despreciables y algunos legendarios. Como en una variada película, veremos paisajes españoles y otros orientales y escenas de inusitada violencia y otras de elaborada ternura.
Una intriga bien trazada por la escritura hábil de Jesús Maeso, donde se aúnan esas dos características que aparecen en todas sus novelas: un profundo conocimiento histórico y un manejo diestro del lenguaje que siempre permite el aprender e incluir nuevas palabras en nuestro vocabulario.
Maridos

Para pasar un buen rato y deleitarse con el lenguaje nos presenta Angeles Mastretta, la escritora mejicana, su último libro. Una serie de relatos en torno al matrimonio, están escritos haciendo verdaderas cabriolas con las palabras con un lenguaje rico en matices y con sorprendentes imágenes. Los relatos están tratados con un tono mezcla de humor y ternura lo que hace que las historias contadas, algunas objetivamente duras, de amores y desamores se acerquen, sin esfuerzo, al lector. Si pudiera elegir mi forma de escribir, me gustaría escribir como ella.
"Tenía cincuenta años y aún el cuerpo estremecido de los veinte. A diario se preguntaba qué hacer con ella y sus deseos, tan fuera de lugar, llamándola a querer el sol sobre su cuerpo, una ola mojando sus piernas, la piel de un hombre ajustándose a la suya, sin más.
Había llegado a la edad del desencanto y no podía evitarlo, quería volver a la imposible edad en que la piel no le teme al desaire y todo-un colibrí, un pantano, un clavel, un torero, una alcachofa- puede erizar los recuerdos, convocar el deseo y hacerla ir tras él sin otro temor que el de no hallarlo.
De repente quiso ir al irresponsable ayer movida por su contemporánea certeza de que la única fidelidad se la debía al cuerpo que habitaba sus deseos. Quería la cintura de los diecisiete, los muslos de los diecinueve y el pubis libertino de los veintitrés. Quería un novio aunque fuera utopía, velado por la edad, el rumbo de las cosas y el rumbo que le había dado el azar a su vida. Hasta perdonó al marido, que la dejó para dormir con alguien menos complicado".
El lado oscuro del amor

Una historia impresionante la escrita, en más de ochocientas páginas, por Rafik Schami, químico y escritor sirio afincado en Alemania. Con el fondo de la ciudad de Damasco aparece la historia de amor entre Farid y Rana. Una historia de pasión imposible que se sucede durante años. Conocemos los antecedentes y las intrincadas historias de los pesonajes de sus familias de procedencia: el Clan Mushtak y el Clan Shahin, que a lo largo de décadas se entrecruzan en una larga crónica donde el odio mutuo parece presidir sus relaciones.
Dentro de esta gran narración, aparecen otras pequeñas historias de personajes secundarios que aparecen y aderezan la narración con sus amores, sus ilusiones, sus fracasos o sus muertes. Nos encontraremos con la vida cotidiana de Damasco, con las distintas culturas que conviven, con mujeres que no pueden elegir su destino, con gente despreciable, con momentos emocionantes y otros que nos harán un nudo en la garganta.
Una historia bien trenzada y muy bien documentada. Ayuda a leerla la multitud de capítulos, más de trescientos, cuyos títulos centran lo que vamos a leer y dan una cierta agilidad a la narración. Una grata sorpresa la lectura de esta novela.
El consuelo

Primera novela que he leído de la autora francesa Anna Gavalda, tras leer su libro de cuentos "Quisiera que alguien me esperara en algún lugar" y no me ha decepcionado. Narra la historia de Charles Balanda, un arquitecto de 46 años que recibe la noticia que Anouk, una mujer muy especial de la que estuvo enamorado, ha muerto.
Este será el detonante para que esa crisis de la madurez, que está viviendo, aflore. Iniciará un viaje interior y exterior intentando recuperar esas cosas que vivió con tanta intensidad y que los años hizo que quedaran por el camino. En este viaje descubrirá personas y situaciones que nunca imaginó y que, sin duda, a partir de ahora marcarán el resto de su vida.
Es una novela cargada de humor y ternura en la que es imposible que los personajes no se hagan simpáticos, a pesar de sus miserias y lo perdido que se encuentran en el mundo que les ha tocado vivir. El estilo es ágil y vivo y envuelve entre esa mirada interior continua del personaje y todo lo que le va sucediendo.
La extraña

Último título que he leído del escritor húngaro Sándor Márai, pero al contrario que los otros que he leído de él, éste no me ha gustado y me ha costado llegar al final. Siempre he admirado en sus libros el dominio de la palabra y esa capacidad que tiene para la introspección de sus protagonistas en las que logra dibujar con trazos maestros el interior del alma humana.
En este caso, el personaje, Viktor Askenasi, un profesor, en esa frontera que le va acercando al medio siglo, aparece retratado con distintas mujeres como Anna, su mujer o Eliz, la bailarina con la que comienza a dar un vuelco a su ordenada vida no son más que piezas de un puzzle gigantesco en su desesperada búsqueda interior. Una búsqueda cuya lectura se me hizo lenta y pesada.
"Le pareció que el matrimonio era una cosa completamente impúdica. "Con Anna no se pueden hacer esas cosas-pensó a modo de disculpa, casi asustado-,el matrinomio no está hecho para eso. Sólo se pueden hacer con una desconocida. Pero con alguien que lo sabe todo de nosotros, no se pueden hacer cosas así; sólo se podría hacer mientras fuera una desconocida..." Se acordó de lo mucho que había amado a Anna, todo lo que habían hecho juntos en los primeros años de su matrimonio, en aquel dormitorio, mientras aún eran unos extraños, mientras aún había un cierto misterio entre ellos. Al desaparecer el misterio comenzó el pudor. Habría querido ponerse el abrigo, tanto frío sentía en aquel gélido ambiente. "Anna también ha de sentir frío", pensó y extendió la mano para colocarle mejor el chal que llevaba sobre los hombros, pero ella se apartó."
Los hombres que no amaban a las mujeres

Este libro escrito por Stieg Larsson recibió en el 2006 el premio Llave de cristal, otorgado a la mejor novela de misterio de autor nórdico. El autor nació en 1954 y murió de un ataque cardíaco en el 2004. Periodista y activista de los derechos humanos, a su muerte dejó los manuscritos inéditos de tres novelas con el título genérico de trilogía del milenio, de la que ésta es la primera de ellas, siendo un verdadero éxito de ventas en todos los países en los que se ha publicado.
El protagonista es Mikael Blovmkvist, que tras ser condenado en una demanda por un artículo que ha escrito sobre un empresario, acepta el trabajo que le propone otro empresario, Henrik Vanger para que intente averiguar qué ocurrió con su sobrina desaparecida treinta y seis años antes. En esta misión le ayudará una joven original y con poca pinta de heroína, Lisbeth Salander, con gran habilidad informática y que a pesar de su peculiar forma de ser no tarda en hacerse simpática para el lector. En la trama aparecen muchos de los personajes de la familia Vanger, a los que nuestros protagonistas irán conociendo hasta extremos insospechados.
Un libro distraído y de los que deja el desenlace bien atado, por un lado, pero con una cierta apertura, por otro, que incita a estar atento a la aparición del segundo volumen de la trilogía. Entrando en esta página se pueden leer las opiniones de los lectores.
Postdata: te amo

He tenido una experiencia curiosa porque estaba terminando de leer un libro cuando se ha estrenado la película correspondiente. Se trata del libro "Postdata: te amo" de Cecelia Ahern hija veinteañera de un político irlandés que dejó sus estudios universitarios para escribir este libro, que convertido en todo un éxito se ventas se ha publicado en catorce países. Al día siguiente de terminar la lectura del libro me fui a ver la película.
El argumento gira en torno a Holly una joven, que a punto de cumplir sus treinta años, queda viuda. Ella se hunde en su pena pero para ayudarle a superar su tragedia, cuenta con sus dos buenas amigas Sharon y Denise, su familia y de una serie de cartas, que su marido le dejó escritas antes de morir y que tiene que abrir mensualmente. Estas cartas animosas siempre terminan con esas tres palabras: postdata te amo.
El libro desarrolla una historia distraída, aunque literariamente me ha resultado pobre y con una prosa y forma narrativa que no me ha hecho disfrutar.
En cuanto a la película cambia el "te amo" por el "te quiero", asi mismo cambia el país de origen en el libro es Irlanda y en la película Estados Unidos. En el libro veranean en Lanzarote, pero en la película prefirieron llevarlos a Irlanda. Los personajes secundarios también varían en la película e incluso algunos, como los hermanos de la protagonista, desaparecen. La película se deja ver, la historia gana con la música, en ocasiones emociona, pero no termina de apasionar.
Entre limones

Un libro escrito por el escritor inglés Chris Stewart, con un cierto tono jocoso y en el que plasma parte de su experiencia al trasladarse a vivir a un cortijo de la Alpujarras y su intento de adaptación a la zona. A mí es un libro que me ha decepcionado, tras las críticas leídas, esperaba más de él y, sin embargo, me ha costado mucho llegar hasta el final. No es sólo que no me haya gustado ese tacto rugoso que tienen las hojas, sino que la forma de escribir y la estructura de la historia me han resultado decepcionante. No seré quien lea la segunda parte que se ha publicado posteriormente.
Se anuncia con 135.000 ejemplares vendidos, pero leídos hasta el final ¿cuántos?
Un mundo sin fin

Durante meses descansó sobre una estantería este inmenso libro de casi 1200 páginas, esperando esas vacaciones o días de sosiego para leerlo, pero sin embargo un día que no tenía libro entre mis manos, me decidí, con la grata experiencia de haber leído hacer unos años "Los pilares de la tierra", a empezar a leerlo.
No es de esos libros que me haya llamado especialmente la forma en la que está escrito, pero sí tengo que decir que tras leer las primeras páginas me quedé misteriosamente enganchado por la trama. Cualquier rato libre acudía a sumergirme en sus páginas y a disfrutar de su lectura y, desde luego, lo leí mucho más rápido de lo que he leído otros libros que apenas llegaban a las doscientas páginas.
Algunos lo presentan como la segunda parte de "Los pilares de la tierra", pero aunque el sitio donde está situado es el mismo, la ciudad imaginada inglesa de Kingsbrigde, sólo hay algunas referencias lejanas a esa época de la construcción de la catedral que retrata Ken Follet en su anterior libro.
La historia empieza con dos niños, hermanos, y dos niñas que en un bosque son testigos de una lucha entre unos hombres, a partir de ahí seguiremos con creciente interés las vicisitudes durante varias decenas de años de las distintas vidas de esos cuatro protagonistas y que se van entrelazando de distintas maneras, por medio del amor, del odio, del desprecio y de la tragedia. Un detalle que me ha llamado la atención de la forma de escribir de Follet son los diálogos, que no deja hablar simplemente a sus personajes, sino que nos aclara, junto a las palabras, las intenciones del personaje o el porqué de lo que dice.
Sin duda, un libro que aconsejaría, sin reservas, para quien quiera pasar un buen rato disfrutando de la lectura.
Firmin

Firmin es una rata muy peculiar, protagonista de esta original novela. Nace en Boston y vive en una librería en la que se alimenta, primero de los libros y luego de las palabras. Es capaz de leer y nos narra su peculiar vida roedora en aquel ambiente sumergido de libros.
Nos relata su día a día, con un tono amable y no exento de sentido del humor y con ello esa visión que tiene del mundo desde su vida de rata intelectual y haciéndonos participar de sus ideas y preocupaciones. Toma cariño a Norman, el librero, pero ¿cómo comunicarse una rata con un ser humano sin que le entre tentación de eliminarla? Sí consigue una cierta amistad con Jerry Magoon un escritor fracasado con el que convivirá durante un tiempo, pero ninguno de ellos es capaz de entender la inteligencia literaria de aquella rata como la puede captar el lector de sus aventuras.
El autor Sam Savage nacido en 1940 sólo ha escrito esta novela que se ha convertido en todo un acontecimiento editorial.
Cereza roja sobre losas blancas

Con este título se publicó en España el primer libro de poesías de la escritora Maram al-Masri. Nacida en 1962 en Siria se traslada a Paris en 1982 tras estudiar literatura inglesa en Damasco. Dedicada a la literatura y a la traducción es una voz que cautiva con sus letras. Conocí sus poemas, de una manera casual, por internet y, dos años más tardes, he conseguido, tras ardua búsqueda, tener este libro entre mis manos.
Es una edición bilingüe árabe-española, y en cuyos poemas, sean breves o más largos, es muy fácil dejarse acunar por su música y sentirse atravesado por sus sentimientos. Aquí transcribo dos de ellos:
Allí donde los caballos
no pueden galopar.
Allí donde ni siquiera hay
un agujero
que permita a un rayo de luz entrar.
Allí, donde la hierba
no brota;
me aferro a los pies de la palabra.
Porque ya no queda entre nosotros
sopa caliente que compartir
ni conversación lánguida que repetir.
Porque ya sólo hay entre nosotros
una cama
en la que únicamente crece el musgo
y una noche que no borra
el cansancio del día.
Porque ya sólo hay entre nosotros
niños
a los que les preparamos
nuestras ilusiones
en un plato.
Porque nos hemos vuelto
más educados que dos extraños
y sentimos menos admiración el uno por el otro
que dos enemigos.
Porque ya no quedan entre nosotros
aquellas desbordantes carcajadas,
ni aquellas caricias puras
ni el sabor
del laurel y la miel
en nuestros labios.
Porque ya no queda
entre nosotros...
Plenilunio

En una gris ciudad de provincia se ha cometido el asesinato de una niña. El inspector jefe que lleva el caso, y del que no se nos dice el nombre, es un policía que vuelve a su ciudad de la infancia, donde se crió en un colegio de huérfanos, destinado tras muchos años en el país vasco. Tendrá que encontrar a un brutal asesino en medio de esa ciudad. En ese camino tendrá que luchas contra sus demonios personales, contra sus crisis íntimas y se encontrará con alguien que le hará creer que en la vida es posible una segunda oportunidad.
Buenos retratos del interior de los personajes, cada uno de los cuales carga con su bagaje de experiencias y de negruras, pero algunas, en un determinado momento, parece que empiezan a iluminarse. Hay personajes que sólo se se entreven, como si estuvieran a través de unos visillos, como le ocurre a la mujer del inspector o a Ferreras, el forense. De otros descubriremos sus mayores intimidades como de la maestra o el asesino. La luna tiene su protagonismo y su luz atravesará, en más de una ocasión, por entre las letras.
Me ha encantado releer este libro del jiennense Muñoz Molina, después de nueve años de haberlo leído. Una novela en que en su escritura, a la vez, densa y atractiva, se mezcla la trama sicológica y la policíaca.
La ladrona de libros

Con el marco de fondo de la segunda guerra mundial, en la alemania nazi, Liesel una niña de diez años es acogida por el matrimonio formado por Hans y Rosa. De camino a esta casa en un cementerio donde es enterrado su hermano pequeño, roba su primer libro "Manual del sepulturero", con el que empezará a coger gusto por las letras.
En aquel lugar recibe el cariño de sus padres, tendrá amigos y tendrá una especial relación con los libros que parece impulsarla a robarlos. Pero la guerra está ahí y hasta aquel barrio y sus gente llegan sus secuelas, y en aquella casa se refugiará un judío que huye de los nazis y que se convertirá en alguien muy importante para ella.
Entre sus letras se entremezclan momentos tiernos con momentos muy amargos. Muy original la forma de narrar, casi tanto como la propia narradora de la historia: La Muerte.
El último encuentro

Otro libro de este escritor húngaro, gran maestro del detalle y del lenguaje, y que no decepciona. Me llama la atención, como una novela desprovista de cambios de escenas y aventuras, puede atrapar, de esta manera, la atención del lector.
Toda ella se desarrolla en un pequeño castillo junto a los Cárpatos, donde un anciano general invita a cenar, cuarenta y un años después de haber desaparecido, a Konrad, el que fuera amigo inseparable de su juventud. Aquella velada en la que se mezclan sentimientos, con recuerdos y dudas, son las que irán desarrollándose de manera hábil, al calor del fuego de la chimenea, a través de las letras de este libro.
Dos fragmentos que me han gustado especialmente:
"Las personas que entregan su alma y su destino a la soledad no tienen fe. Sólo esperan. Esperan el día o la hora en que puedan dilucidar todo lo que les ha conducido a la soledad con las personas que son responsables de ello. Un hombre así se prepara para ese momento durante diez años, durante cuarenta, cuarenta y uno, para ser exactos, como los héroes de un duelo se preparan para el desafío. Dejan todo ordenado en su vida, para no tener deudas con nadie, en caso de que los maten en el duelo. Se entrenan cada día, como si fueran profesionales. Pero ¿con qué se puede entrenar un hombre solitario? Con sus propios recuerdos, para que la soledad y el tiempo transcurrido no le permitan perdonar nada en su alma ni en su corazón."
"Porque siempre amamos y buscamos a la persona diferente, en todas las situaciones y en todas las variantes de la vida...¿lo sabes? El secreto y el regalo mayores de la vida es cuando se encuentran dos personas "semejantes". Esto ocurre raras veces, como si la naturaleza impidiese tal armonía mediante todas sus fuerzas y tretas, quizás porque para la creación del mundo y la renovación de la vida es necesaria la tensión que se forman entre las personas que no cesan de buscarse, pero que tienen intenciones contrarias y distintos ritmos vitales. Ya sabes, como la corriente alterna...lo mires por donde lo mires, el intercambio de fuerzas positivas y negativas. ¡Cuánta desesperanza, cuánta esperanza ciega se esconde detrás de tales diferencias".
La forma de escribir además de atractiva hace que muchas veces me haya detenido para reflexionar sobre las múltiples ideas que trasmite en su profundidad. Un tratado que en sus páginas nos habla de la amistad, la fidelidad, las diferencias sociales...Es uno de esos libros que al terminar de leer, pienso que a mí me gustaría escribir algo asi.
Historias de hombres casados

El autor argentino Marcelo Birmajer nos plasma aquí, en diecisiete historias, distintas facetas del universo de los hombres casados. Historias bien escritas y con un cierto tono de comicidad, pero que a mí no me han terminado de entusiasmar. Sus personajes, en general, son pobres hombres con crecientes sueños que difícilmente hacen realidad.
La elegancia del erizo

La referencia de este libro me llegó a través de internet, unas semanas antes de su publicación en España, lo que ocurrió en Septiembre del 2007. Me interesó por esa curiosidad que da el saber que dicha novela había revolucionado el panorama literario francés durante 2006. La autora francesa, Muriel Barbery, es una profesora de filosofía nacida en 1969. Y los beneficios de la novela le ha permitido tomarse un año sabático en Kioto, ya que Japón es un país que le apasiona, algo que no resulta difícil atisbar al leer su libro.
El argumento resulta original, se desarrolla en el número 7 de la calle Grenelle en París, donde destacan dos personajes que será los protagonistas. El primero es una portera Renée, viuda y que traspasó la barrera de los cincuenta. Una mujer no agraciada físicamente y que lleva toda su vida fingiendo ser una mujer común cuando está dotada de una gran formación autodidacta a muchos niveles. La otra es una vecina de la casa de sólo doce años, Paloma, de gran inteligencia. Las dos viven aquel edificio burgués una existencia solitaria, pero que acabará indefectiblemente unida cuando venga a vivir en aquella casa un curioso japonés. El libro está escrito a modo de diario de las dos protagonistas, que van intercalando sus reflexiones. Muchos datos de cultura japonesa aparecen trazados entre sus páginas.
A mí me ha decepcionado su lectura, porque aunque hay párrafos que da gusto leer, el conjunto no acabó de atrapar mi atención. El título procede de una calificación que hace uno de los personajes sobre la portera, la Renée Michel: "La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes".
Cito otra frase que me gustó especialmente: "Quienes, como yo, se sienten inspirados por la grandeza de las cosas pequeñas, la buscan hasta en el corazón de lo no esencial, allí donde, ataviada con indumentaria cotidiana, surge de cierto ordenamiento de las cosas corrientes y de la certeza de que es como tiene que ser, de la convicción de que asi está bien".
Cómo lee un buen escritor

Un libro interesantes para los aficionados a escribir y para aquellos que, cuando leen, gustan de fijarse especialmente en las palabras. Francine Prose, la autora, novelista y que además ha sido profesora de literatura y escritura creativa, explica al principio cuál es la intención de este libro:
"En parte, este libro se ha concebido como respuesta a la ineludible cuestión de cómo los escritores llegan a aprender a hacer algo que no se puede enseñar. Lo que sabemos los escritores es que, en última instancia, aprendemos a escribir a partir de la práctica e intensos esfuerzos, repitiendo la prueba del ensayo y el error, del éxito y el fracaso, pero también con la lectura de las obras que más admiramos. Así este libro representa un esfuerzo por recordar mi propio aprendizaje como novelista y por ayudar a los lectores apasionados y a los escritores en potencia a comprender como lee un escritor".
Divide el texto en distintos capítulos: la lectura atenta, las palabras, las frases, los párrafos... En cada uno hace una introducción al tema, tras la que introduce fragmentos de textos de escritores reconocidos, que transcribe y desmenuza con amenidad, para que nos fijemos en la forma en que están escritos.
Termina con una lista, que ella considera de "libros que deben leerse inmediatamente". Sin duda, quien lea este libro, podrá sacar más de una idea que le ayudará en ese camino de rosas y espinas, al mismo tiempo, que es la escritura. Un camino que, muchas veces, en vez de elegirlo, parece que nos ha elegido.
La modificación

Ya veo lejano aquel día del mes de enero en que tras una azarosa búsqueda este libro llegó a mis manos. Al fin el otro día, aprovechando un viaje en tren y su pequeño tamaño lo llevé en el equipaje y empecé a leerlo.
Este libro publicado en 1957 y perteneciente a la llamada "nouveau roman" es del escritor francés Michel Butor y, por propia experiencia puedo decir, que no es fácil encontrarlo en las librerías. El protagonista, León, es un cuarentón parisino que emprende un viaje en un vagón de tercera, donde se desarrolla toda la acción, desde Paris a Roma, donde va a visitar a su amante Cécile. Vamos acompañando a nuestro protagonista en un doble viaje. El primero exterior en el que se nos va retratando de una manera pormenorizada ese viaje: las estaciones por las que pasa, el lento devenir de las horas y los compañeros de viaje. Estos aparecen retratados en los gestos que León observa y en sus vidas que León imagina. El segundo viaje es el interior, mucho más estructurado y complejo. Viaja al pasado recordando historias sucedidas, viaja al presente con esa observación minuciosa que hace de todo lo que le rodea y viaja al futuro elaborando mentalmente qué es lo va a sucederle. A veces requiere una lectura lenta para dilucidar en cuál de estas etapas temporales se encuentra. Dos ciudades Roma y París se atisban entre sus líneas. Roma es la ciudad luminosa, siempre nueva que va descubriendo en cada viaje con su amante. Paris es la ciudad gris donde vive su matrimonio con ese mismo color. Vamos participando de todo el complicado proceso mental del protagonista y formando parte de esa "modificación" en su actitud inicial que va sufriendo al cabo de las horas.
Tiene una estructura literaria que lo hace sumamente original, ya que está escrito en segunda persona: “usted…”, lo que hace que a lo largo de todo el libro el lector se considere continuamente interpelado. Interesante para quien quiera disfrutar de una forma diferente de escribir. Desconcertante para el que piense encontrarse con un libro como los que habitualmente lee.
Vicente Rojo

Estoy convencido de que la vida de cualquiera puede resultar apasionante desde un punto de vista literario, si sabemos captar y resaltar aquellos aspectos que desde la cotidianeidad pueden resultar atractivos. Los hilos aparentemente grises de una existencia trenzado por un hábil escritor pueden despertar el interés del lector.
En el caso de esta biografía del general Rojo, no se puede decir que su vida sea precisamente anodina y el autor es su propio nieto, Jose Andrés Rojo que ha escrito una interesante biografía por el que ha recibido el XVIII premio Comillas de biografía, autobiografía y memorias. Nos presenta su vida desde el ingreso en la Academia de Infantería en 1911, sus destinos y sobre todo, la parte más pormenorizada es su actuación, ya como general durante la Guerra Civil. Al contrario de mucho de sus compañeros, permaneció fiel a la República donde llega a convertirse en el máximo jefe militar de las tropas republicanas.
Sus páginas nos acercan a la guerra civil y nos permite profundizar en el conocimiento de la, aún, aquella desconocida historia: Toledo, Belchite, Teruel, la batalla del Ebro....todo ello va pasando por estas páginas. Una guerra que tras perderla la República obligó al general Rojo y a su familia a exiliarse.
Primero unos meses en Francia, para ir luego una temporada a Buenos Aires y varios años a Bolivia, un país por el desarrolló mucho cariño y en el que desempeñó el puesto de profesor en el más alto centro de instrucción militar del país. Pero quiso volver a España, sueño que pudo cumplir en marzo de 1957. A su vuelta le abrieron un expediente que se transformó en un Consejo de Guerra en que se le condenó a cadena perpetua. Meses después se le indultó aunque se le reducía a la "muerte civil". Murió en Madrid el 15 de junio de 1966.
Vicente Rojo era un hombre ilustrado amante de la escritura, en que demuestra gran conocimiento de la milicia y de la historia. Muchos de sus escritos aparecen plasmados en el libro y nos acercan más a profundizar su figura, en uno de esos escritos tras su vuelta a España. "Cuando alguien me dice que soy un hombre de talento me dan ganas de patearlea. ¿Qué talento es el del hombre que llega a los 67 años sin tener un céntimo para subsistir y ha de vivir del trabajo de su hija soltera, después de haber mandado un Ejército de un millón de hombres, de haber ganado la batalla más notable de la guerra y dignificado un conflicto vergonzoso...?"
Cuando se termina de leer este libro es imposible el no sentir simpatía por la figura de este hombre íntegro y cabal, que durante toda su vida fue fiel a sus principios.
En brazos de la mujer madura

Un libro delicioso cuya primera edición fue escrita en 1965 por el escritor húngaro Stephen Vizinczey. Escrito en forma de memorias, el protagonista, Andrés Vajda, nos va narrando su vida, centrándose sobre todo en sus peripecias amatorias con las mujeres, que tienen su comienzo durante la Segunda Guerra Mundial.
En el comienzo nos indica: "Este libro está dirigido a los hombres jóvenes y dedicado a las mujeres maduras; y la relación entre unos y otras es mi propuesta".
El tono es amable y en ocasiones jocoso, algunas de sus frases son verdaderamente agudas y geniales. Además de relatarnos encuentros amorosos nos hace conocer, un poco, la historia del pueblo húngaro:
"Sus momentos de triunfo son muy pocos para alimentar su orgullo, pero ellos se aprecian de haber sobrevivido a la invasión de los tártaros (1241), la ocupación de los turcos (1526-1700), la ocupación de los austríacos (1711-1918) y la invasión de los alemanes (1944-1945). Los ciudadanos de los grandes Estados se inclinan a creer que las victorias son para siempre; los húngaros concentran el pensamiento en la decadencia del poder, en la inevitable caída de los triunfadores y el resurgimiento de los vencidos. Por ello, muy pocos de nosotros pensábamos que los rusos fueran a quedarse para siempre; la cuestión se reducía a averiguar cuándo se marcharían y cómo".
En otros momentos es el tono erótico el que domina la escritura: "Lentamente, como el ladrón que aparta unas ramas para colarse en un jardín, le abrí las piernas. Detrás de la hierba dorada asomaba el capullo rosa intenso con sus dos largos pétalos entreabiertos como si también ellos sintieran el calor. Eran muy bonitos y empecé a oler y a lamer con mi avidez de antaño".
Termina su historia con el fin de su juventud, porque como dice al final: "Las aventuras de un hombre maduro son otra historia".
Para que no me olvides

Una feliz casualidad hizo descender hasta mis manos, de la estantería donde se encontraba, este libro de la escritora chilena Marcela Serrano, que obtuvo en 1994 el Premio Municipal de Literatura, en Santiago de Chile. En él nos narra, con prosa exquisita, la historia de Blanca, una ama de casa a la que le entra una rara enfermedad: la afasia. Ello hace que su cerebro no articule el lenguaje de modo que no puede leer ni hablar, aunque sí es consciente de todo lo que sucede a su alrededor y dentro de sí.
“Todos entorno a mí se preguntan cómo será la afasia. Es una enfermedad equívoca, como si hubiese desaparecido el lenguaje interno con el externo y no es así. Sucede que el mundo interno se queda sin comunicación. Como si fuera poco. Ellos se preguntan cómo será.
Una cárcel. Ésa es la única respuesta.
Una cárcel en blanco”.
La abuela de la protagonista le decía que cuidara sus ojos, que ellos le salvarían de la soledad, y en medio de este silencio que la vida le impone:
“He inventado un nuevo lenguaje: mis ojos.
Los ojos no me servían sino para mirar. Hoy todo lo digo con los ojos y lo que ayer comprendía con la mente y el pensamiento hoy lo hago con mis ojos. El desconcierto, la pena, la fatiga, el desamor, el furor se convierten en miradas que distanciándose de otras miradas las destacan y me enseñan lo que debo aprender. Los ojos subrayan todo acontecer y los libros son ahora el blanco, y el blanco lo envuelve todo, menos los ojos. Con ellos veo el peligro y los deshechos, siempre atentos. Ellos generan el pensar que ya no tendrá pensamiento y lo que mis ojos no reparen no existe, no me detengo en nada que no detecten mis propios ojos, no deben desviarse mis ojos, carezco de todo otro lenguaje, el único es el que ve y miran mis ojos.
Son ellos mi nuevo lenguaje. Desde hoy, mis ojos hablarán por mí.
Y es con esos ojos que contaré esta historia.”
Y nos contará su historia y como un día conoció a Victoria a través de la cual conocerá otro mundo muy diferente a su mundo cargado de convenciones y como despertaron en su corazón unas emociones que creyó dormidas para siempre:
“Yo pienso y te pienso horizontal, fuera de mí misma, por supuesto, la mí misma intrínseca no piensa en nada horizontal y busco tus piernas, quiero sobre mi muslo un bulto duro que me asegure, donde está, sudas, Gringo, y toco ese sudor intuyendo un calvario, soy yo, no es otra quien puede temerme a mí, qué temes, tus brazos de guerrero me aprisionan, convertir la fuerza en dulzura, entremezclarlas al entremezclarnos nosotros hasta fundirnos, pero quiero tu sexo de piedra para que mis alas vuelen, esmaltado, brillo y dureza, me muevo, tanteo, te sé acalorado y calenturiento como yo, como me decían en el campo de chica cuando tenía fiebre, calenturienta, dónde entonces el esmalte, tu cabeza se pega a la mía, tu barba me cosquillea, en el cuello, en el hombro, también en la mejilla, y la tuya quisiera besar mil veces, la tengo casi pegada a mí, lamerla quizás, como las gatas, soy la dulce Blanca entrando de lleno en el pecado, el baile no es más que una disculpa para los cuerpos, y tú diciéndome al principio de la noche, serio, yo no bailo, yo abrazo. Y mi sonrisa conocida, formal, abriéndose. Ahora es mi risa más perversa, te juro, Gringo, me la desconocía, y ella quiere desarticularte, tantearte, hurgarte.”
Las palabras para ella son fundamentales, hasta en este momento en que es incapaz de pronunciarlas:
“Una hace con sus manos lo que vio hacer a las manos anteriores. Por generaciones, las manos de las mujeres del campo han frotado la tierra y han lavado en la artesa. Las de la ciudad han picado la cebolla y han acarreado la bolsa de la feria. Ambas han dejado sus huellas en a masa del pan, en la madera de la escoba. Otras en los palillos y en las agujas. Y hubo algunas que tomaron un lápiz, escribieron cartas, apuntaron en diarios, en libros…, de esas manos vienen las mías”.
Imposible, al leer este libro, no quedar seducido por sus líneas y solidarizarse con esa mujer que en un momento determinado llega a decir:
“dentro de mi silencio me atrevo a afirmar que no hay soledad que se compare a la de ser una mujer.”
El castillo de las estrellas

Héctor un cura jesuita tiene la afición de descifrar el Manuscrito Voynich, un volumen del siglo XV escrito en un lenguaje incomprensible. Eso le une a otros aficionados como John, un inglés que trabaja en Canarias, y Joana una mejicana. Este es el inicio de una interesante intriga que se teje en torno a este extraño libro.
Un libro, escrito por Enrique Joven un doctor en físicas que trabaja en el Instituto de Astrofísica de Canarias, en él que se aúna literatura y un gran conocimiento de algunos eventos sobre astrónomos, Kepler y Brahe principalmente y la historia de la astronomía, que vamos aprendiendo, sin darnos cuenta a través de su sugerente lectura. Gran parte de la trama se desarrolla en torno al colegio jesuita, pero también tendrá que viajar el protagonista a otros lugares en ese camino que las complejas pistas le van trazando para acercarse al significado del manuscrito.
Está escrito con un cierto tono humorístico que se disfruta y no le quita seriedad al argumento. Una lectura para pasar un buen rato y aprender a la vez. Para ampliar la información podemos visitar la página web de esta novela.
El sello del algebrista

Una vez más, Jesús Maeso, con esa maestría y dominio del lenguaje que le caracteriza nos sumerge en las páginas de una novela histórica.
En esta ocasión la acción de desarrolla en el siglo XIV, tiene su inicio en Huesca, concretamente en el monasterio de San Juan de la Peña. Un anciano monje agonizante, revela al joven Diego Galaz, maestro de álgebra educado en el convento, algunas vicisitudes de cuando, siendo niño, lo trajeron al convento y le entrega, además, un enigmático anillo en el que aparecen las barras de Aragón y el símbolo de la inmortalidad del pueblo judío. Como consecuencia de esto, Diego inicia un azaroso viaje a la búsqueda de sus orígenes. En el inicio conconoce a Isabella, de quien queda prendado y a la que promete volver prontamente en cuanto termine esa búsqueda. Pero el viaje se extiende más de lo que imaginó, en un periplo en el que atravesará el Mediterráneo y viajará a Atenas, Alejandría, recorrerá desiertos y llegará a Etiopía y Jerusalén, hasta culminar en el puente de la ciudad de Besalú.
Las descripciones son vivas y visuales, realizadas por un lenguaje exquisito pero asequible. Es bueno leer este libro junto al diccionario, porque seguro que enriquecerá nuestro vocabulario. Y nos sentiremos cercanos al protagonista, sintiendo el oleaje que cabecea el barco, las sensaciones que le recorren cuando es amado, los distintos aromas que aspira en los mercados, las pestilencias que le aturden por algunos rincones y los vaivenes de todo tipo que va sufriendo su corazón.
La tensión se mantiene de principio a fin y hace que resulte difícil el dejar arrumbado el libro durante mucho tiempo.
"En un revoltijo de sacas apiladas, y bajo un mar de guiñaposos pabellones que hacían el papel de toldos, cubriendo el pradal, se exhibía la totalidad de las mercaderías africanas posibles: sorgo, especias, plátanos, ungüentos, perfumes, esclavos, alhajas, hierbas alucinógenas, animales exóticos, sombrillas, esteras de esparto, pieles de leopardo, ámbar gris, cuernos de rinocerontes, azogue, plumas de avestruz, mirra, puntas de lanza, maderas, telas tintadas con índigo, yamen tostado, hojas de pobo, mirra, caballos y dromedarios, raíces de cola, colmillos de elefante y marfiles tallados. La bulla y la efervescencia reinaban en el pintoresco mercado, en un tumulto de voces, gritos, lenguas que no comprendían, risotadas, riñas, cantos e insultos chillones en cien idiomas y dialectos que los hispanos ignoraban" (pg. 259).
El camino de las hormigas

Cuando empecé la lectura de este agradable libro, me encontré con que en el prólogo aparecía una palabra que me gusta especialmente “serendipia”, traducción de la inglesa “serendipity” y que se refiere a encuentros fortuitos y afortunados. ¿Lo sería este libro?
Tras terminar de leerlo podría decir que sí, es un libro original, que va dirigido a mejorar la comunicación escrita por medio de una serie de consejos y que atrapa la atención del lector. El argumento gira en torno a un escritor que está escribiendo un libro sobre cómo escribir, en un corto fin de semana, en el que le suceden distintos eventos que obstaculizan su labor. Entre estos obstáculos aparece un hormiguero que hay en el jardín de su casa. Para este escritor las palabras son como una hilera de hormigas y eso es lo que aparece en todas las páginas del libro, hormigas que parecen caminar por ellas, hormigas que son las que forman cada letra del alfabeto que da título a un capítulo y hormigas que forman una cuadrícula cada vez que el autor nos señala uno de sus consejos, en total veintinueve más un consejo. No es extraño que tras tanto rato en compañía de hormigas se ponga uno a mirar una pared blanca y le parezca que por ella camina una hilera ordenada de estos pequeños insectos.
Escrito en forma muy amena, con un tono de humor, entremezcla argumento y consejos entre los que siempre encontraremos alguno que nos venga bien a los que nos gusta esto de escribir. Algo más de información podremos encontrar en:
El corazón helado

Este libro de más de novecientas páginas descansaba, con ese orgullo que da la voluptuosidad, en una de mis estanterías esperando el momento adecuado para adentrarme en sus páginas. Al fin, ese momento pareció llegar, en los últimos días de junio en que un mayor sosiego ambiental y temperaturas agradables y suaves me invitaron a leerlo al aire libre.
Lo hice descender de las alturas hasta mis manos, abriéndolo con ese desenfado con que se inicia la lectura de cualquier libro, sin sospechar que cuando mis ojos se posaran sobre sus primeras líneas, acabarían hipnotizados por esa forma de narrar y no descansarían hasta que, como ayer, llegara al punto final de la historia.
La trama se inicia en el entierro de Julio Carrión, un importante hombre de negocios, al que asiste una misteriosa mujer, Raquel, que no pasa inadvertida a Alvaro, el hijo del difunto. Alvaro y Raquel no pueden imaginar que de aquel encuentro fortuito surgirá una apasionada historia de amor, lastrada desde muchos años antes por los avatares de sus respectivas familias en que se entremezclan dolor, amor, engaños, frustraciones, …toda una serie de pasiones que invaden al universo humano; y se verán inmersos en una montaña rusa de la que ignoran cómo descender.
La escritora madrileña con este trabajado libro homenajea a aquellos que sufrieron, de una u otra manera, la represión franquista en los años del franquismo. La destreza narrativa de la autora engancha desde el comienzo. Unas veces narra en primera persona y otras en tercera. La historia salta de delante a atrás y viceversa dotando al conjunto de una gran agilidad argumental, que en vez de aburrir enriquece la narración configurando un complejo puzzle, cuyas piezas van encajando, poco a poco, con una habilidad casi mágica.
El título del libro viene de ese poema de Machado donde dice que “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Durante la lectura me he sorprendido, en muchas ocasiones mirando al aire, como si estuviera deglutiendo los sentimientos expuestos al evocar unos sentimientos propios y es que se reconocen bien al ser sentimientos universales.
“Había aprendido a amar a Raquel Fernández Perea por encima del amor de mi padre. Ahora tendría que aprender a amarla al margen de ese amor, y de todas sus mentiras. Entretanto, me había ido rompiendo por dentro, al principio suavemente, un pequeño crujido en la conciencia, la insidia de unos pocos objetos vergonzosos, las torpezas de mi imaginación y el furor con que había decidido exterminarlas. No había sido sencillo pero tampoco demasiado complicado, hasta que la verdad se ató a mis brazos, a mis piernas, y empezó a galopar en cuatro direcciones distintas, y sentí la tensión, el desgarro de un desmembramiento que nunca podría reparar.” (pg. 837)
S de silencio

Siempre es bienvenido un nuevo libro de la serie “Alfabeto del crimen” de la escritora Sue Grafton para los que somos aficionados a sus escritos. Esta serie que empezó con el título “A de adulterio”, ha ido posteriormente sacando distintos libros por orden alfabético, siendo éste el último “S de silencio”. Una vez la protagonista es la intrépida detective Kinsey Milhone, se sale bastante de los habituales detectives del mundo de las letras y escritos siempre en primera persona y con cierto tono jocoso no es extraño que pronto se origine una complicidad entre protagonista y lector.
En esta ocasión Kinsey, a solicitud de una mujer, tendrá que investigar la desaparición de su madre, ocurrida treinta y cuatro años antes, cuando era una niña, con la dificultad que supone el descubrir indicios y pistas después de tanto tiempo. Tras contactar con todos los que la conocieron en aquella época tendrá que averiguar si desapareció por voluntad propia o si, sin embargo, alguno de ellos fue el causante de aquella enigmática desaparición.
El libro me ha parecido más flojo que otros anteriores de la misma serie.
Crímenes contados

Una antología de relatos negros que hará pasar un rato agradable a los amantes del género. Trece autores son los que escriben sus historias en este volumen.Todos tienen ese común denominador de un crimen a resolver, con esa dificultad añadida de concentrar en pocas páginas una intriga que interese, cosa que no todos consiguen. La ventaja que le veo es que al no tener mucha extensión pueden aprovecharse para leer entera cada historia, sin tener que dejarla para el día siguiente. Por ese mismo motivo, el no ser demasiado largos, no nos "acompañan" durante un cierto tiempo en nuestra cotidianeidad, como hacen algunas novelas. Algunos de ellos, nada más leer el título del siguiente parecen difuminarse totalmente en el aire. La recopilación la ha realizado Fernando Martínez Laínez y como en toda antología encontramos relatos muy distintos en estilo y calidad.
El cuento número trece

Este libro es la ópera prima de la escritora inglesa Diane Setterfield. El argumento gira en torno a su protagonista, Margaret Lea, que hace, a la vez de narradora. Margaret vive en el hogar paterno, trabajando en la librería de libros antiguos de la que es propietario su padre. Un día recibe una extraña carta por la que la famosa y anciana escritora Vida Winter, cuya vida siempre ha sido desconocida por sus lectores, le solicita que vaya a verla a su apartada casa donde quiere que ella escriba su biografía que por primera vez va a revelar. Al principio duda pero luego accede a quedarse en aquella casa, donde va a vivir durante meses, y a dejarse atrapar por la narración, cada vez más intrigante, que le hace Vida Winter.
Da gusto leerlo por lo bien escrito que está. Una novela que rebosa metaliteratura, por un lado tenemos la antigua narración de la anciana y por otro la narración que nos va haciendo Margaret, de como se siente y de lo que escribe. Una historia que si en principio parece que podría ser como la de cualquier familia, nos va atrapando entre sus palabras y nos anima a no dejar la lectura. La escritora no quiere al final dejar cabos sueltos y los deja bien atados en sus últimos capítulos.
Entre visillos

Una deliciosa novela, con tintes autobiográfico en la que Carmen Martín Gaite nos sumerge en la vida cotidiana de un grupo de chicos y chicas jóvenes y que le sirvió para conseguir el Premio Nadal en 1957. Nos retrata una sociedad que aunque hoy parecemos atisbar con la lejanía del blanco y negro, no nos resulta tan lejana porque algunos de esos ramalazos nos han llegado oralmente o incluso insertados en nuestros más lejanos recuerdos.
En la contraportada nos indica que narra la vida en una ciudad de provincias, pero para quien ha disfrutado la cotidianeidad de Salamanca, no le es difícil reconocer, aunque nunca se nombre, a esa ciudad con esas leves pinceladas que da a lo largo de sus líneas: las ferias en Septiembre, la Plaza Mayor, el puente viejo, el instituto que se adivina situado en el paseo del Rollo, la iglesia de Sancti Spiritu… Por lo que el andar por sus páginas se convierte, de mano de sus protagonistas, en un grato paseo por aquellos rincones salmantinos que sirven de decorado a esta sociedad cerrada, que nos presenta, de los años cincuenta. Dos edificios de la ciudad aparecen retratados especialmente el Gran Hotel y el Casino donde se desarrollan parte de las historias que cuenta. La autora sustenta su novela en tres narradores: dos en forma de diario y un narrador omnisciente. En esta agonía cotidiana es difícil encontrar párrafos luminosos por eso destaco este que escribe en su diario Pablo, que está recién llegado allí: “Una tarde, poco antes de empezar el curso, hizo un sol hermoso y me fui de paseo al río. Había comido dos bocadillos en una taberna del arrabal y bebido casi un litro de vino buenísimo. Estaba alegre sin saber el motivo. Veía los colores de las cosas con un brillo tan intenso que me daba pena pensar que se apagarían. La ciudad me pareció muy hermosa y excitante en su paz, hecha de trozos de todas las ciudades hermosas que había conocido”.
La autora se dedica especialmente a tratar el mundo de las mujeres. Un mundo que se mueve en un ambiente asfixiante y aburrido donde las perspectivas de futuro se reducen a encontrar un novio :”las chicas sin novio andaban revueltas a cada principio de temporada, pendientes de los chicos conocidos que preparaban oposiciones de Notarías”.
Es difícil el integrarse en una sociedad así cuando se llega de fuera: “Si usted no vive aquí-dijo-no puede entender ciertas cosas”. “Si se ha portado mal conmigo, la culpa la has tenido tú por darle tanta confianza: ya sabes de todos los años como son los de fuera”. En aquel contexto la terminación del verano era el fin de un período de ilusiones que ayudaban a salir del tedio habitual : “Ahora ya estaban de cara al invierno interminable. Tardes enteras yendo al corte y a clase de inglés, esperando sentada a la camilla a que Manolo viniera de la finca y se lo dijeran sus amigas, o que alguna vez la llamara por teléfono”.
Una novela agradable de leer y para disfrutar un buen rato.
El cuarto de atrás

Esta novela escrita por Carmen Martín Gaite plantea un argumento original. Las reflexiones de la autora en la noche se ven interrumpidas por la llamada de un hombre a la puerta de su casa. Entra en ella y se sienta en la habitación. Entonces, empieza un diálogo de carácter intimista que nos va intrigando en dónde desembocará. Ese diálogo, con ese extraño personaje que desconocemos de quien se trata, es una excusa para la autora para recordar cosas, personas y situaciones vividas. Evocaciones de recuerdos ricas y pormenorizadas en detalles que nos atrapan la atención y que se sigue de forma interesada esperando un desenlace que resulta inesperado. Toda la acción se desarrolla dentro de aquel piso en esa noche. Al cuarto de atrás se refiere a lo largo de la novela continuamente, es un recuerdo infantil, de un cuarto en el que ella jugaba y, que en esos recuerdos tiene algo de mágico, estaba situado en la parte de atrás de la casa salmantina donde vivió su juventud, en la céntrica Plaza de los Bandos, donde hoy hay una estatua que recuerda a su escritora más ilustre.
Y ya que estamos en Salamanca si queréis aprovechar para disfrutar un paseo por la ciudad pulsar aquí.
Brooklyn Follies

Nathan después de haber sobrevivido a un cáncer y tras su divorcio decide instalarse en Brooklyn, donde pasó su infancia. Ahora que no necesita ganarse la vida decide escribir allí El libro de la locura de los hombres. El protagonista nos va narrando las cosas que le van pasando y sus encuentros primero con una simpática camarera en el bar que frecuenta y luego en una librería de segunda mano donde conoce al dueño un culto homosexual y donde trabaja su sobrino Tom con quien se reencuentra después de muchos años.
Aquel pequeño universo, que probablemente se podría dar en cualquier lugar, empieza a poblarse de personajes, las vidas se entrecruzan y con ellas los sentimientos. El protagonista va descubriendo que ha llegado a este sitio, más que a morir, a vivir.
La prosa de Paul Auster atrapa desde el principio y hace grata la lectura de esta novela. Como ejemplo pongo de muestra un par de párrafos que me gustaron:
“Hora del almuerzo. Estamos los cuatro sentados a la mesa del comedor, comiendo fiambres, frutas y queso. Ahora que ha levantado la niebla, el sol entra a raudales por las ventanas abiertas, y los objetos de la habitación parecen más definidos, más vívidos, más llenos de color. Nuestro anfitrión desahoga sus penas con nosotros, pero yo me siento increíblemente feliz por estar donde estoy, dentro de mi propio cuerpo, mirando las cosas que hay sobre la mesa, notando cómo el aire entra y sale de mis pulmones, saboreando el simple hecho de estar vivo. Es una lástima que se acabe la vida, digo para mí, qué pena que no podamos vivir para siempre”.
“Las relaciones sexuales entre gente mayor pueden pasar por situaciones molestas o de cómica indolencia, pero también poseen una ternura que suele escapársele a los jóvenes. Pueden tenerse los pechos caídos, o la picha pendulota, pero la piel sigue siendo piel, y cuando alguien que te gusta te acaricia, te abraza o te besa en la boca, te sigues derritiendo de la misma manera que cuando creías que ibas a vivir eternamente. Joyce y yo no habíamos llegado al diciembre de nuestra vida, pero no cabía duda de que mayo quedaba bastante atrás. Lo que compartíamos era una tarde de últimos de octubre, uno de esos luminosos días de otoño con un vívido cielo azul, un aire fresco y tonificante, y un millón de hojas aún adheridas a los árboles: marrones en su mayor parte, pero todavía con suficientes tonos dorados, rojizos y amarillos para tener ganas de estar al aire libre lo más posible”.
Manual de literatura para caníbales

El autor desarrolla un ejercicio de metaliteratura, en el que usando como protagonista a los distintos miembros de la saga familiar de los Belinchón hace un acercamiento a personajes y movimientos literarios desde el Romanticismo en que aparece como contemporáneo el primero de los Belinchón hasta el futuro año del 2012.
Estamos ante una novela ciertamente original. En sus páginas toman cuerpo como personajes de ficción distintos escritores: Espronceda, Galdós, García Márquez,… y descubrimos algunas de sus interioridades y de los movimientos literarios de los que formaron parte. Esta originalidad que, en ocasiones, me ha hecho pasar un buen rato, en otras me ha desconcertado llegando a aburrirme. Las críticas que había leído lo ponían bien, pero a mí me ha decepcionado.
El librero de la Atlántida

La grisácea vida de un librero gaditano, amigo de un viejo marinero que cuentar viejas historias sobre la Atlántida, se ve súbitamente coloreada por una serie de sorprendentes acontecimientos. En Sanlúcar de Barrameda, a su vez, unas antiguas ruinas de gran valor arqueológico aparecen al construir una urbanización. Unos informes secretos indican que se avecina una nueva glaciación que encarecerá mucho todos los terrenos de esta costa; ello origina la carrera de distintas empresas a la caza de beneficios. En todo este marco aparece de fondo la imagen de la mítica civilización de la Atlántida.
Un rico elenco de personajes cuyas vidas se entrecruzan y, en ocasiones, rememoran y personalizan viejas historias ya vividas, miles de años antes, por atlantes. Todos ellos, por distintos caminos vienen a desembocar a ese lugar, dotado de una especial energía y misterio, donde se encuentran las ruinas.
Una novela de Pimentel menos con aventuras menos exóticas que las interiores, ya que el paisaje se reduce a rincones de Cádiz y Sanlúcar muy bien ambientados. Las páginas de ésta retratan un ambiente más onírico. He echado de menos un perfilado mayor de los personajes, como sería que tras terminar la novela me quedó la duda de si el librero era o no el verdadero protagonista de la misma.
Lluvia

Con este nombre evocador titula su novela, impregnada de metaliteratura, la escritora venezolana Victoria de Stefano. El libro está dividido en dos partes. En el primero una escritora, Clarice (un alter ego de la autora), interrumpe su trabajo debido a la lluvia que cae al otro lado de la ventana y recibe la visita de José el jardinero. Esta pequeña escena le vale para elaborar un relato intimista con un lenguaje rico y elegante, capaz de acariciar el oído, salpicado de sus reflexiones. La segunda parte escrita en forma de diario, de días salteados, va de finales de mayo a principios de septiembre. Ese relato diarista sigue con cuidadas palabras en las que plasma ideas, pensamientos y comenta las muchas citas literarias que maneja. De interés desigual, al leer el diario, hay días que gustan menos y otros que dejan un buen sabor de boca.
Finalmente pongo este texto con el que termina la novela, como muestra de su forma de escribir y sin el temor de revelar el desenlace de ninguna intriga.
“9 de septiembre: Si no mirara ciertos planos de fondo, si no mirara el paisaje, si no mirara los cerros altos y recortados, si no oteara las cumbres, si no admirara el temblor de los árboles, si no me hiciera eco del siseo de sus hojas, si no me fijara en los pájaros variopintos entrando y saliendo de su fronda, si no percibiera el tenue brillo de su plumaje, si no apuntara al cielo y no me extasiara con las formas puras de su ingravidez, si no lanzara mis ojos lejos y a gran altura, si no borrara de vista todo lo que es deplorable, ruinoso y feo, si no expulsara de mi mente los desastrosos errores cometidos, las pérdidas, los fracasos, las humillaciones, si no me sumiera en el letargo de mis contemplaciones, si no escenificara mis historias ficticias o reales en el punto y lugar adonde me llevan, si contra toda esperanza no intentara cortar mis ataduras, si no hiciera mesiánicos esfuerzos por desplegar las alas,¿hacia dónde podría mirar que no sintiera la muerte en el alma?”.
Eurekas y Euforias

Este libro me ha soprendido muy gratamente. Walter Gratzer, doctor en Químicas, trata de acercarnos a la ciencia a través de ciento ochenta y una anécdotas. La lectura se hace amena, son anécdotas no muy largas, y ha removido muchos recuerdos en mi interior de mi época de estudiante en el que estaba todo el día sumergido en libros y temas científicos. Me he reencontrado con muchos nombres conocidos de grandes científicos que dieron nombres a ecuaciones y teorías: Rutheford, Pauli, Heisenberg, Einstein, Dirac, Boyle, Faraday,...
Todos grandes eminencias, ladrillos sobre los que se ha ido construyendo poco a poco la ciencia moderna de la que nos servimos en la vida cotidiana. Estas páginas sirven para hacerse consciente de una doble idea, por un lado que tras esos nombres existían unos hombres con sus grandezas y pequeñeces que también aparecen retratadas en muchas de sus anécdotas. Y por otro lado que el avance de la ciencia no ha sido un progreso lineal, ha tenido sus altibajos y muchas de las teorías hoy comunmente aceptadas fueron rechazadas en su época. Que se lo digan a Galileo... del que por cierto no se habla en este extenso libro.
Las intermitencias de la muerte

Un libro de Saramago en que trata un tema original. En un país determinado la muerte decide un día dejar de matar. Y lo que en un principio, la inmortalidad, se podría considerar como un profundo deseo humano se convierte en un problema social que influye en multitud de facetas: residencias de ancianos y hospitales saturados, funerarias en quiebra que se tienen que dedicar a enterrar animales, aseguradoras de vida que tienen que replantearse sus funciones y la aparición de una maphia que se encargará, en parte, de resolver ese problema llevando a los que están en camino de morir fuera de la frontera del país para que así puedan culminarlo. Más tarde cambia la muerte de táctica y les manda a los que van a morir un preaviso de ocho días en una misiva en papel violeta, hasta que hay uno al que no hay forma de entregarle esa carta y se las tiene que ingeniar para que llegue a sus manos.
Siempre me ha parecido el estilo de Saramago un tanto agobiante. Crea como una atmósfera plomiza, un país gris sin nombre, y unos personajes desdibujados que atraviesan todas sus páginas. Su forma de escribir característica hace que los párrafos se agolpen, que aparezcan mayúsculas después de comas y que los diálogos no se diferencien de la narración, lo que en muchas ocasiones no lo hace cómodo de leer. En cuanto a la originalidad inicial parece perder algo el norte a medida que avanza la narración.
Travesuras de la niña mala

Ya hacía tiempo que no leía nada de Mario Vargas Llosa y el leer éste, su último libro, me ha resultado una experiencia francamente grata. Se trata de un libro bien trazado, agradable de leer y aderezado con expresiones latinoamericanas. Su argumento gira en torno a una hermosa, original y dilatada historia de amor entre un hombre y una mujer que se perpetua durante cuarenta años. Los protagonistas son la niña mala, de quien sólo casi al final de la novela nos enteramos de su verdadero nombre, y su sufrido y testarudo enamorado Ricardo Somomurcio.
Sus primeros encuentros se desarrollaron en Lima, en aquella época en que ambos eran adolescentes y fue cuando Ricardo quedó prendidamente enamorado de aquella mujer que tanto le haría sufrir. Ella desaparece y no vuelven a encontrarse hasta años más tardes en París donde él vive y trabaja como traductor. De nuevo se tiene ella que marchar y se reencuentran pasado el tiempo en Paris donde ella se ha casado. Nueva desaparición y vuelta a encontrarse primero en Londres y luego en Tokio hasta donde llega Ricardo tras su enamorada. Descripciones de lugares, huidas y reencuentros con estudiados altibajos de ánimos de nuestro protagonista que mantiene la pulsión narrativa a lo largo de todas las páginas. Tensión que alcanza sus cimas en cada uno de los encuentros en el que ella parece siempre estar jugando con él y Ricardo encerrado en un amor del que no puede salir a pesar de ser consciente, en muchos momentos, de lo imposible que es...pero él no ceja en su empeño...hasta el final. Un libro, sin duda, que aconsejo para pasar un rato agradable.
El décimo hombre

Siempre es sorprendente la forma en que nos interesamos por un determinado libro. En esta ocasión el anuncio de una reedición de este título me hizo buscarlo, me sonaba, por las estanterías más ocultas de mi biblioteca, hasta que lo encontré en una edición de 1985. Es de esos títulos que me resultaba muy conocido pero que nunca había leído.
El argumento arranca en una prisión alemana durante la segunda guerra mundial. En su interior hay diez reclusos. Un oficial les avisa que tres de ellos van a ser ejecutados pero será ellos quienes elijan a los tres condenados. Sortean tan nefasto premio pero uno de los que le toca se niega a seguir su suerte y ofrece su casa y sus riquezas, todo lo que tiene, a quien ocupe su lugar en el cadalso. Uno acepta con tal de que todo ello pase a su madre y hermana cuando él muera.
Tras terminar la guerra aquel hombre que sobrevivió, ahora pobre y con esa muerte sobre sus espaldas, sin saber muy bien donde dirigirse va a su antigua casa, donde ahora viven los familiares del muerto y allí se presenta como uno que conocía toda la historia porque era uno de los presos. Este libro es una reflexión sobre la actuación humana cuando se somete a la persona a condiciones extremas.
La mujer justa

Hay veces que sin nadie que te lo aconseje, ni saber cómo llega a mis manos un libro que luego resulta ser una verdadera joya, eso es lo que me ha pasado con “La mujer justa” de Sándor Márai. No conocía nada del autor, ni del libro y de empezar a leerlo como uno más, en cuanto llevaba leídas una cuantas páginas el estilo me atrapó.
El autor, Sándor Márai, nació en 1900 en una población húngara, hoy perteneciente a Eslovaquia. Fue un autor reconocido por la crítica y el público europeo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. En 1948 va al exilio comenzando un peregrinaje por París, Londres, Palermo, Canadá, que finalizará en San Diego (California). En 1989, tras la muerte de su mujer y su hijo, se suicidó.
La mujer justa está compuesta de tres partes, las dos primeras publicadas en 1941 en Hungría y la tercera escrita en el exilio italiano se añadió posteriormente. La forma de escribir esta novela, me parece sumamente meritoria ya que está escrita en forma de tres monólogos, un género complicado donde los diálogos no aparecen, simplemente esas reflexiones del personaje dirigidas a un interlocutor anónimo que consiguen atrapar la atención del lector. En la primera parte es una mujer, Marika, la que cuenta a una amiga cómo descubrió que su marido la engañaba, aunque no tenía una amante. Ese hueco ocupado por el engaño hace que la mujer no pueda sentir ese amor que hubiera necesitado. En la segunda parte es el marido, Péter, el que cuenta su historia, su matrimonio y a una muchacha mucho más joven que él, con la que se casó. En la última parte es Judit esa muchacha pobre, sirvienta, que un día se enamoró de un hombre rico la que cuenta su vida. Pocos personajes pero sus vidas se entrelazan una y otra vez a través de estas páginas.
La capacidad observadora de Márai se despliega a través de todo el libro. Un libro que hace pensar, ya que reflexiona sobre multitud de temas: la pobreza, la felicidad, el amor, la cultura, el sexo, las relaciones entre clases sociales. Y no es difícil que al leer alguno de estos temas nos interpele y debamos detener la lectura para reflexionar sobre lo leído.
“Y también conocía el movimiento ondulatorio que empuja continuamente al ser humano entre la satisfacción y el deseo, entre la sed y el hastío, en una oscilación que atrae y repugna a la naturaleza humana sin darle paz ni solución. Todo esto lo sabía, aunque no con la certeza con que lo sé ahora que me acerco a la vejez. Quizá entonces todavía alimentaba una esperanza en el fondo de mi corazón, esperaba que existiese un cuerpo, un único cuerpo capaz de acoplarse en perfecta armonía a otro cuerpo para aplacar la sed del deseo y el hastío de la satisfacción en una especie de manso reposo, en ese sueño que los hombres suelen llamar felicidad. En la vida real no existe, pero yo entonces no lo sabía.
En la vida real sólo a veces la tensión del deseo, la excitación no va seguida de una fase de introversión, de ese profundo abatimiento que aparece una vez satisfecho el deseo. Desde luego, también hay hombres que se comportan como cerdos, para lo que todo es absolutamente indiferente, que ponen el deseo y la satisfacción en el mismo plano. Quizás sean los únicos que de verdad se sienten saciados. Pero yo no deseo esa clase de saciedad. Como te he dicho, en aquella época no lo sabía con certeza; quizá tenías esperanza en algo, pero sin duda me despreciaba un poco a mí mismo y, en una situación tan grotesca como aquélla, me reí de mis propios sentimientos. Había muchas cosas que todavía no sabía, por ejemplo que cuando un ser humano obedece a la ley de su cuerpo y de su alma nunca es ridículo”.
La historiadora

La primera vez que vi este libro fue, en octubre del 2005, una tarde en que visité el FNAC en Madrid. Me llamó la atención un montón que había junto a la escalera y me puse a hojearlo. Después de eso he leído distintas críticas del libro y una entrevista con la autora. Aparte de que me dio la impresión de ser un libro publicado directamente para vender mucho, cosa que de por sí me echa un poco para atrás, de lo que leí el tema no me interesó mucho y no se me antojó leerlo. Pero el otro día lo vi en casa de un amigo, me dijo que lo había leído que no estaba mal y que me lo podía llevar si quisiera porque a él se lo había regalado otro al que no le cabía ya libros en su casa. Ante tanta tentación lectora ya no pude resistirlo.
Aunque el título se llama "La historiadora" como leí una vez se podría haber titulado también los historiadores, porque son varios los historiadores, en distintas épocas que atraviesan sus casi setecientas páginas. Toda la trama es a partir de unos misteriosos libros que van apareciendo se origina una búsqueda, que dura muchos años, de la tumba de Drácula. Una tumba de la que se sospecha que pueda estar vacía lo que implicaría que Drácula anda haciendo por ahí de las suyas. El hecho de los varios historiadores y época hace que la autora use distintas retroalimentaciones y, en ocasiones, se hace complicado distinguir, hasta que vas avanzando en la lectura, de quien de esos historiadores se trata. Como ellos nos moveremos entre legajos y documentos antiguos, descubriremos como a partir de ellos se originan teorías y deducciones históricas y compartiremos esa pasión que ell@s ponen en su investigación. Una investigación que como se va descubriendo a lo largo del libro es cuestión de vida o muerte.
La historia es distraída, si uno es capaz de hacer abstracción del punto fantástico que le da la presencia de Drácula y nos acerca también a personajes y paisajes de aquella Europa profunda de finales de los cincuenta que se hallaba tras el telón de acero. Con sus protagonistas recorremos Estambul, viajamos por Hungría y nos sumergimos en paisajes y costumbres búlgaras. En algunos momentos parece que la trama se detiene y es esos momentos cuando hay que disfrutar con esas fotografías costumbristas que nos propone su autora.
Tras las líneas

El otro día paseando por una librería vi este libro que acababa de llegar. Al ver el nombre del autor no pude dejar de recordar su otro libro, "La cocina de la escritura", ese manual de redacción tan ameno e interesante que he leído un par de veces. Con esos antecedentes hojeé este libro y al poco tiempo me encontré pagándolo en la Caja. Daniel Cassany es profesor de Análisis del discurso en la Universitat Pompeu Fabra. Como dice el autor su libro explora la lectura contemporánea, las prácticas de leer y comprender en los inicios del siglo XXI. Es una invitación a leer críticamente e ir más allá de lo que leemos, es intentar descubrir lo que se esconde tras las líneas. "Nada es neutro. Nunca. Siempre hay algo detrás de las lineas que debemos descubrir", nos dice Cassany. Es estimulante leer un libro que intenta ir teóricamente más allá de las palabras dándonos algunas pistas para esa profundización. Nos acerca a distinta forma de lecturas:
-Leer la ideología
-Leer en otras lenguas
-Leer en la pantalla
-Leer ciencia
Esa lectura crítica a la que nos anima el autor se traslada al propio libro. Nos indica que hay tres errores en él y desafía al lector a encontrarlos y luego comprobarlos en su página web.
La biblia de barro

Esta segunda novela de la periodista Julia Navarro se inicia cuando en un congreso arqueológico Clara Tannenberg, anuncia la posible existencia de unas tablillas de barro donde un escriba puso por escrito la narración del Génesis hecha por Abraham, esas tablillas serían una especie de Biblia de barro. Esto es el inicio de una expedición arqueológica a Irak, inmediatamente antes de que el país fuera invadido por las tropas norteamericanas. Ante la inminencia de la invasión aquella expedición arqueológica debe acelerar sus trabajos de búsqueda de ese descubrimiento que va a revolucionar la arqueología. Distintos protagonistas aparecen en este lugar y una historia de odio y venganza de sesenta años antes va a tener allí su desenlace. Pocos personajes se nos hacen simpáticos, casi todos tienen una merma que resalta. Algunos de sus personajes destilan maldad, no dudan en aprovecharse de las circunstancias y asesinar con tal de enriquecerse. Algunas escenas son duras de leer como cuando habla del campo de concentración nazi.
Una trama bien urdida, en la que todo confluye en aquel escenario pre-bélico en la ansiada búsqueda de aquellas tablillas. Un libro que engancha y que resulta atractivo de leer.
Marte entra en la casa octava

El otro día al recorrer la feria del libro, descubrí entre sus estantes un libro que estaba solitario. Al hojearlo me llamó la atención y cuando empecé a leerlo me decidí a comprarlo. El autor es Antonio Anasagasti, con el que hace muchos años compartí pupitre en el colegio. Antonio estudió la licenciatura en Derecho y entró en la Armada siendo actualmente Teniente Coronel. Hace años que no lo veo, pero si sigo sus vicisitudes literarias a través de la prensa, sabía que se dedicaba a la poesía, por lo que al ver que éste era un libro de micro relatos me sorprendió gratamente, sobre todo por su forma de escribir.
El micro relato es un género difícil, uno no puede explayarse y en pocas líneas debe conseguir por un lado condensar la acción atrapando al lector y por otro el conseguir al final esa vuelta de tuerca que sorprende y se agradece. Antonio consigue con su forma de escribir esas dos cosas. Su estilo es directo y ameno y se lee con tanto gusto que cuando se termina uno, éste actúa de trampolín al siguiente y cuesta dejar el libro para hacer un descanso. Por sus páginas aparecen escenas y personajes que nos suenan de la realidad, otros oníricos pero a todos, gentes sencillas y sin complicaciones, consigue darle ese tono humorístico que nos invita a la sonrisa, aunque a veces, incluso, sean verdaderas tragedias. Escritos en primera persona el autor parece participar de sus propias fabulaciones. Muchas de ellas las definiría como chistes literariamente muy bien conseguidos. Sin duda, quien se anime a leerlo pasará un rato muy agradable con esta primera incursión del autor en el mundo de la prosa.
MI TRAJE DE PRIMERA COMUNIÓN
"Mi madre recorrió todas las tiendas de Cádiz sin conseguirlo. El único modelo que quedaba era el más sencillo, el bordado con un simple ancla azul en el hombro. Todos mis compañeros se burlaron de mí, al vérmelo puesto en la iglesia. Algunos lucían galones dorados de oficiales y, los menos, parecían almirantes. Fue mi trauma de colegio, parecía un pobretón insignificante. En la mili me reencontré con alguno de ellos y les recordaba esa anécdota. Ellos se reían forzados, con una sonrisa tonta, y me miraban con recelo. Esta vez, llevaban un simple ancla azul en el hombro y yo lucía galones dorados. " (Antonio Anasagasti)
La reina sin espejo

El último libro de los intrépidos guardia civiles el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro nos conduce hasta Barcelona para investigar la muerte de una famosa periodista catalana. Una vez más, es la cuarta novela de la serie al que se añade otro libro con cuatro relatos cortos, Lorenzo Silva nos sumerge en la compleja trama de investigación de la que se muestra buen conocedor. Sus personajes son tiernos y a la vez actúan con firmeza y un cierto tono humoristico, que no cómico. El libro está escrito en primera persona con lo que el lector participa de manera casi cómplice de las reflexiones de Bevilacqua. Para pasar un buen rato para los amantes del género y especialmente para los seguidores de las aventuras de esta peculiar pareja de la Benemérita.
Predator

He terminado el último libro editado de Patricia Cornwell, el catorceavo de la saga que le ha hecho famosa sobre la forense Kay Scarpetta. La autora experta en ciencia forense la popularizó muchos años antes de que el C.S.I. apareciera en nuestras pantallas. Por sus páginas aparte de la protagonista aparecen todo un elenco de personajes habituales: Lucy la sobrina, Pete Marino un antiguo policía y Benton Wesley de quien Scarpetta está enamorada. Todos ellos caracterizados porque sus perfiles trazados minuciosamente a través de los numerosos libros de la serie, no son grandes héroes sino personajes, en general, atormentados y llenos de limitaciones que se van reflejando en cómo viven las historias.
En este libro un peculiar asesino tiene en jaque a la policía y a los protagonistas que estudian hasta la más mínima pista para llegar hasta él. Algunas descripciones por su realismo y crudeza no suelen ser adecuadas para las personas muy sensibles a estos temas forenses. Las historias de esta autora no suelen ser lineales y el relato cambia continuamente de escenario siguiendo a los distintos personajes, lo que por un lado hace atractiva la lectura pero, en otros casos, puede dificultarlo. Más información sobre el libro y la autora en su página web.
La profecía del Corán

He finalizado y disfrutado la lectura de este libro escrito por Jesús Maeso. En él se nos narra las aventuras de Yago, un médico cristiano, que llega a la convulsa Sevilla de mediados del siglo XIV. Allí conocerá a una joven musulmana que está allí como rehén de los acuerdos entre reinos y entre ellos surgirá un amor imposible. La pareja se verá inmersa en conjuras cortesanas y en la búsqueda afanosa de un ejemplar único del Corán lleva desaparecido muchos años.
El autor con un perfilado lenguaje nos muestra con habilidad esta época llena de claroscuros sumergiéndonos en todo un universo de aromas, ambientes y sensaciones. Su lectura curiosa nos acercará a descubrir el significado de muchas palabras y a saborear esos adjetivos que se emparejan a sustantivos en uniones inimaginables pero de sutil perfección. Un libro que nos invita a un doble deleite: la del fondo, en una trama bien urdida en la que poco a poco se van engarzando las piezas y, por otro lado, la de la forma, en que las palabras nos mecen con sedosa suavidad.
Transcribo un texto:
<<“Todo lo olvidaré menos esta aurora junto al Guadalquivir. Al partir el navío de la despedida caen mis velos y se desgarra mi corazón con el tumulto de los adioses, como una caravana perdida que el camellero busca”Cuántos sentimientos rotos se lleva la galera insensible de la separación, Yago, amado mío.
Un repentino ardor se esparció por los sentidos del galán, mientras sus encendidos latidos se aceleraban ante la sensualidad de la nazarí, que cedió a los requerimientos de su ardoroso amante. Yago desató su zilhara de tul turquesa, improvisando un tálamo con las vestiduras. La hechizante atmósfera olía a fragancia de jazmines, y se percibían los perezosos susurros de la ciudad. Parecían levitar en un universo irreal y mágico, creado únicamente para ellos por los númenes del amor.
Los ojos incitadores y melancólicos de Zubaida exploraban los suyos, mientras le ofrecía sus pechos, grávidos como oteros perfumados, el bálsamo de sus honduras y el néctar de sus aterciopeladas ingles. Yago besó cada palmo de su piel aceitunada, insólitamente tibia, y rozó con sus dedos el oscuro valle de su sexo, gozando libres, olvidados de peligros y preocupaciones, entregados a una vehemencia volcánica que ratificaba el infinito cariño que ambos se profesaban>>.
El alfabeto del crimen

(Sue Grafton)
Desde mi adolescencia me ha gustado la novela de intriga. Empecé a leerlas en una antología de novela policíaca en varios tomos que había en casa de mis padres, algunas francamente buenas. Años después, en uno de esos largos veranos, en que combinaba la playa con muchas horas de aburrimiento, descubrí también en una de las estanterías de mi padre las obras completas de Agatha Christie, disfruté muchísimas semanas, rascando minutos al día para sumergirme en aquellas apasionantes investigaciones de Poirot o Miss Marple.
Hace ya unos años, un día vi una promoción en un kiosco de esos que sacan un par de libros muy baratos, uno de ellos era “A de adulterio” de Sue Grafton una escritora norteamericana de la que, hasta entonces, no había escuchado hablar. En el libro, escrito en 1982, nos presenta a la que será, a partir de entonces, la protagonista, Kinsey Millhone, de toda la serie que está escribiendo con el título genérico de Alfabeto del Crimen. Cada libro empieza por una letra del alfabeto y los libros los va escribiendo en el correspondiente orden. En España se editan en la colección Andanzas de Tusquets y el último editado hasta ahora es “R de rebelde” en mayo de 2005, aunque para este año se anuncia el publicado en Estados Unidos con el título de “S is for silence”. Kinsey Millhone es la protagonista, una detective con sus altibajos y sus miserias, con un toque de sano gamberrismo y humor, pero no por ello deja de ser responsable con los casos que le encargan. Los libros son muy atractivos de leer y, a veces, incluso divertidos, por eso no es extraño que los seguidores de esta apasionante serie, tras tantos años compartiendo las vivencias de su protagonista le hayamos tomado un cierto cariño y estemos deseando que salga el siguiente volumen.
Estas reflexiones me han surgido al leer la noticia de que Sue Grafton había rechazado varias sustanciosas ofertas Hollywood para llevar al cine a su personaje. La autora quiere que su personaje sólo habite en la imaginación de los lectores. Me parece una actitud digna de aplauso, si hicieran una película, desde entonces, ya todo el mundo conocería la cara y la imagen de Kinsey, y cuando leyéramos alguno nuestra imaginación estaría condicionada por esa figura. De esta forma, como en todos los libros, habrá tantas Kinseys como lectores, porque la imaginación de cada uno sobre ella siempre será diferente a la de cualquier otro. Y es que, queramos o no, la visualización de un libro a través de una película puede enriquecer alguna de sus facetas, pero hay otras, como la imaginación que la coartan y la condicionan.
Los aires difíciles

Acabo de ver esta película. En el año 2002 leí la novela del mismo título, en la que está basada, de Almudena Grandes. Probablemente me influyó mucho que me gustara tanto el cómo la leí. Fue en ese tiempo en que el verano se anuncia, finales de mayo, en que por las tardes me iba con el libro y una hamaca a la playa, aún desierta de veraneantes, y me sumergía en la lectura acompañado por el ruido de las olas que rompían en la orilla y el viento, los aires difíciles tan citados en la novela, que parecía, en ocasiones, que brotaba de las palabras escritas.
Los protagonistas son dos madrileños Juan Olmedo y Sara Gómez que vienen a coincidir en un mismo pueblo, son vecinos, de la costa gaditana, en Rota. Los dos arrastran un pasado complejo y en ocasiones trágicos que se revelan a través de una amistad que surge entre ellos. Una tercera protagonista, Maribel natural del pueblo, que hace de asistenta de los dos también arrastra su historia. Historias que se entrecruzan teniendo como fondo algo tan característico de esta zona: los vientos. Unos vientos que influyen en el comportamiento de los habitantes del lugar y que los madrileños van conociendo a través de las palabras de Maribel. Una historia que me apasionó cuando la leí y que me dejó un grato recuerdo de mi encuentro con este libro. Además, posteriormente, tuve la oportunidad para completarlo de escuchar la presentación del libro en una noche de verano agosteño de boca de su autora y que ella me lo firmara.
Los escenarios de la película, aunque también en la provincia gaditana, se han ido hacia otra zona cerca del Estrecho de Gibraltar: Zahara de los Atunes y Barbate. El año pasado que estuve un fin de semana en la primera de estas poblaciones coincidí, precisamente, con el equipo de rodaje y me dije que en cuanto la estrenaran iría a verla. La película también me ha gustado, aunque sigue bastante bien al libro, nos omite el complejo pasado de Sara Gómez, al parecer la hubiera extendido demasiado y se concreta sólo en el de Juan Olmedo. Por eso noto al personaje de Sara Gómez, que interpreta Carme Elías que queda como cojo. Hay varios feed-backs que si no se ha leído el libro pueden despistar al principio, pero el director ha tenido la buena idea de presentar en esos casos al protagonista sin barba por lo que nos damos cuenta que estamos, en ese momento, en su pasado. La fotografía de la película es hermosa como la costa que retrata, en cuanto al viento, aunque no se le da la importancia que en el libro, sopla bastante y es que, en esa zona siempre hace algún viento. Una película digna de ver, dirigida por Gerardo Herrero, y que ayer consiguió la Biznaga de Oro al mejor largometraje en el noveno Festival de cine español de Málaga.
La orden negra

La desaparición real de una cartera con unos documentos propiedad de Himmler, lugarteniente de Hitler, en la Barcelona de 1940, le sirve a José Calvo Poyato, escritor cordobés y profesor de historia, para urdir una interesante intriga con pinceladas históricas un género donde se le nota a sus anchas. La sorpresiva aparición de esa maleta en el 2003 hace que una pareja de amigos-amantes, Marta Amat y Ramón Nogues, se vean envuelta en una serie de peligrosas aventuras en las que aparecen desde una sociedad secreta nazi, mafiosos rusos o el servicio secreto británico, todos tras el contenido de esa maleta. Un contenido que podría ser peligroso si cae en malas manos.
Un libro interesante que se lee fácil y donde, algo tan de moda últimamente, nos acerca a las distintas tradiciones sobre existencia del Grial. Para pasar un rato agradable y entretenido.
La montaña mágica

Acabo de terminar este libro de Thomas Mann. Ha sido una lectura que me ha durado varios meses, como consecuencia de ello tengo todavía varios libros pendientes de leer, algunos de los que me trajeron los reyes. Me ha gustado el libro, aunque en ocasiones he llegado a pensar que no culminaría las casi 1000 páginas en letra pequeña que lo compone.
El protagonista es Hans Carstop, un joven alemán que va a un sanatorio antituberculoso en Suiza a acompañar a su primo Joachim que se encuentra allí internado. Hans llega con la intención de pasar allí tres semanas, pero enferma también y aquella breve estancia se convierte en una larga estancia de siete años en que toda su vida de "allá abajo" queda apartada por un nuevo concepto del tiempo y de la realidad, muy diferentes.
"Una narración que recogiese la acción desarrollada a lo largo de cinco minutos podría durar, a su vez -si describiese hasta el último detalle de dichos cinco minutos-, mil veces más; y al leerla se nos podría hacer corta, aunque fuese muy larga en relación con el tiempo de lo narrado o imaginado. Por otra parte, también es muy posible lo contrario: que la duración de los acontecimientos narrados sea infinitamente mayor que la duración propia del relato que los presenta en extracto".
La idea del tiempo va empapando todo el relato, a veces parece que el tiempo se detiene. Otras salta. En ocasiones, el tiempo poco parece importar. A mí me ha llegado a pasar, me sumergía en su lectura y parecía como que mi concepto temporal formaba parte de lo que se relataba y me veía inmerso en aquel ambiente sosegado, vivo en apariencia, de aquel sanatorio entre montañas cubiertas de nieve. Por sus páginas pasan distintos personajes todos con sus vidas apartadas y reunidas en aquel lugar. Pero los personajes siguen manteniendo sus ideas, sus pasiones y, a veces, se organizan elaboradas discusiones, incluso filosóficas que se hacen difíciles de leer.
Un libro aconsejable, para leerlo sin prisas y dejar el resto de las cosas, mientras se lee, en las afueras de sus páginas.
Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie

Siempre me han gustado lo que he leído de Juan Eslava Galán, desde aquel ya lejano 1987 en que ganó el premio planeta por "En busca del Unicornio". De entre los muchos y variados libros de este licenciado en Filología Inglesa destacaría uno que me impresiónó muy favorablemente, "La lápida templaria", escrita con el sobrenombre de Nicholas Wilcox. A éste siguió, con dicho sobrenombre también una trilogía de novelas sobre los templarios. Hasta años después no se dio a conocer que ese desconocido escritor, aparentemente británico, y Juan Eslava se trataban de la misma persona.
Este libro sobre la guerra civil no me ha decepcionado. Su lectura se hace atractiva y ayuda a ahondar y conocer muchos de los episodios y protagonistas de aquella trágica contienda en la que quedó tan de manifiesto la división de las dos Españas. Por sus páginas pasa toda una galería de personajes de los dos bandos, con sus grandezas y también con muchas de sus miserias. Numerosas fotos ayudan a ilustrar el texto y a poner cara a muchos de los nombres citados. Sí he encontrado algunas ideas repetitivas, aunque no sé si será una técnica del autor para que, pedagógicamente, quede más clara. He palpado en su lectura la cercanía de aquellos hechos que, aunque transcurridos ya setenta años, figuran, más de lo que imaginamos, inmersos en el subconsciente colectivo. El ser humano no cambia mucho a través de los años, los que cambian son las circunstancias, las historias se repiten y parte de los barros de hoy tienen su origen en aquellos oscuros lodos.
La isla de las palabras

El otro día desde fuera de nuestras fronteras me recomendaron un libro de título seductor: "La grammaire est une chanson douce" (La gramática es una canción dulce), porque pensaban que me podía gustar. Estuve buscando en España dicho título pero no me aparecía por ningún sitio, hasta que me di cuenta que lo habían traducido con un título diferente: "La isla de las palabras". Un libro muy vendido en Francia pero que también varía en precio pues si allí de bolsillo sale por 5 € la edición española en la editorial Salamandra sale por 14,50 €.
El autor, Erik Orsenna, es miembro de la Academia Francesa y ha recibido, entre otros, el prestigioso premio Goncourt.Es un libro que se lee fácil y de no muchas hojas, yo lo he intercalado entre las páginas de otro que me estoy leyendo y aunque está aconsejado para niños a partir de nueve años es adecuado para todo los que disfrutamos con las palabras. Juana y su hermano Tomás naufragan y llegan a una isla, pero a pesar de haber sobrevivido no consiguen hablar. Allí conocerán al señor Enrique que les guiará hacia la ciudad de las palabras donde estas habitan como seres vivos e incluso se casan con otras palabras para formar frases. Me ha gustado este librito aunque creo que el argumento podría dar más juego y extenderse más, se hace corto.
"La próxima vez"

Acabo de leer esta novela, la última del escritor francés Marc Levy. Ésta se desarrolla en torno a un hombre que en vísperas, no muy convencido, de contraer matrimonio, se lanza a la aventura de perseguir su sueño de toda la vida, investigar la historia de un pintor ruso, de cien años antes, y descubrir el significado de su último y hasta ahora desconocido cuadro. En este viaje le acompañará un amigo suyo y coincidirá con Clara, quien también comparte su fascinación por dicho pintor.
Un libro ameno en su lectura y que gana en interés a partir de la mitad. En él se atisba que la realidad puede no ser tan cuadriculada como la imaginamos habitualmente, teniendo resquicios inimaginables que se nos escapan.
Ya leí, hace unos años, del mismo autor su primera novela “Ojalá fuera cierto” que últimamente ha cogido más fama debida a su reciente adaptación cinematográfica.
Concursos

Ya hace varios años en que un día, sin saber cómo ni cuándo, me quedé prendado del valor de las palabras. Llevaba años usándolas pero no había sido consciente la variedad de ideas que se podía expresar combinándolas de una manera adecuada. Desde que descubrí esto he intentado perfeccionar la técnica de unir palabras fijándome más en lo que leo y leyendo algunos libros sobre literatura creativa. La editorial Fuentetaja aparte de organizar talleres literarios edita muchos libros relacionados con el particular.
Hoy ha llegado a mi manos este libro "Guía de Premios y Concursos Literarios en España 2006-2007". Este libro acaba de ser editado, tiene una periodicidad bianual y en él aparecen más de 1600 concursos literarios de los que se convocan en España, con sus correspondientes fechas y plazos. Los aficionados a la escritura y que se animen a concursar en cualquier concurso tienen aquí un amplio abanico de posibilidades. Hay completos índices por géneros, por convocantes, por temas, por dotaciión... lo que permite planificar con tiempo para cuando uno quiera concursar con la "obra de su vida". Probablemente no es fácil el ganar ningún concurso pero estoy seguro de que, muchas veces, el hecho de decidir presentarse es positivo, porque motiva al que escribe a perfeccionarse, a corregir y matizar lo escrito y, en ocasiones, es bueno para hacer despertar la musa que todos llevamos dentro.
Lo bello y lo triste

Siempre he dado una cierta importancia al azar en mi vida. Ya que en función de circunstancias, más o menos, azarosas nuestra vida ha llegado al punto en el que está. Algo así nos pasa con esas personas que un día conocimos por azar y luego nos cambiaron la vida o esos libros de los que nos enteramos por casualidad y nos emocionaron. Algo así me ha pasado con este libro que acabo de leer en poco más de tres días. Sé donde escuché hablar de él por primera vez, fue en una revista donde en una entrevista a una diputada, que no me cae mal, le preguntaban que qué libro aconsejaba, ella habló de éste. No sé cómo lo dijo que me cautivó el consejo y decidí buscarlo. Lo encargué en mi librería habitual que suelen tardar en traérmelo de cuatro a siete días, pero al cabo de dos semanas no sabía nada de él. Me dijeron que les habían dicho que estaba descatalogado y que no disponían de ninguno. Coincidió al poco tiempo que fui a Madrid, aproveché para preguntar en dos grandes librerías, en una simplemente no lo tenían y en la otra estaban esperándolo. Desistí del empeño de conseguirlo, pero a las pocas semanas al volver a la librería me dijeron que se lo habían mandado. Como tenía otros entre mano lo dejé en la repisa hasta que el otro día empecé a leerlo y me engatusó con sus líneas.
Es un libro ciertamente hermoso y escrito de una forma que no estoy acostumbrado a leer. El argumento gira en torno a una antigua historia de amor entre Oki un hombre casado Otoko una joven de dieciséis años. Al cabo de los años se vuelven a reencontrar y en torno a ese breve reencuentro se vertebra una historia cargada de poesía, de pasiones y de erotismo en la que ahora intervienen de manera decisiva nuevos personajes.
Por medio de las palabras nos mecemos en la placidez del paisaje japonés :
“Desde la galería del estudio sólo se veía el jardín interior del templo, la residencia principal interrumpía la vista. Era un jardín oblongo, no muy artístico, pero la luna bañaba la mitad de su superficie, de modo que hasta las piedras exhibían colores variados por efectos de las luces y sombras. Una azalea blanca parecía flotar en la oscuridad. El arce rojo que se levantaba cerca de la galería aún tenía hojas tiernas, pero la noche los oscurecía. En la primavera, la gente solía tomar por pimpollos las yemas rojo-brillante de aquel árbol y preguntaban de qué flor se trataban”.
Otras veces nos envuelve en el erotismo:
“Tocó con los labios las mejillas ardientes de Keiko. Ella lanzó un gritito cuando su silla se tumbó y la arrastró en la caída. Ahora, los labios de Oki estaban sobre los de ella.
Fue un beso muy largo”.
El autor hace continuas retroalimentaciones e incluye escenas antiguas pero de una manera nada forzada y que aderezan convenientemente la narración y nos conduce de forma amena por este laberinto de pasiones que desde el principio huele a tragedia. A veces la vista se pierde en el paisaje y otra se encierra en una escena, un tanto asfixiante casi de teatro, en que dos personajes dialogan y dejan al desnudo gran parte de lo que encierran dentro.
Un libro que se disfruta y que abre boca para, en cuanto pueda, leer algún otro de Yasunari Kawabata.
