Se levantó la mañana
con olor a primavera
pan recién horneado
y a pastel de la abuela.

Entre papeles
sonidos a espera
y alzando vista al reloj
miradas inquietas.

Al fin sale
y marcha sobre ruedas
aparca de los primeros
empezando la hilera.

Y mientras camina
sus pasos suenan
y la gran pregunta se hace:
¿y si no llega?

Minutos que pasan
la espera se hace eterna
hasta que cómplices miradas
en el aire se estrellan.
Acercándose
una sonrisa abierta
atrae su vista
y la reconoce a ella.

Sus pies antes lejanos
en la galería se acercan
y pronto, parados,
bajo la silla se enfrentan.

Él observa bien
sus ojos y sus pecas
sus manos gesticulantes
y  su sonrisa abierta

No le deja hablar
sus palabras le recuerdan
que es lo primero
que escucha de ella.

Rizos castaños
sin viento ondean
mientras el humo del café
los rodea.

Algunos secretos
se revelan,
otros muchos
sólo se entreveran.

Mira con disimulo
su reloj de pulsera
pero el tiempo
no para ¡vuela!

Se despiden
y salen fuera

dichosos por esta oportunidad
y hasta otra nueva

En la calle
el aire le renueva
estamos en pleno otoño,
pero el aire le huele a primavera.