Si, al final,

ha de comer la tierra tus delicados huesos,

y ha de dormir tu boca como una orquídea tierna

debajo de raíces y lianas, qué importa

que estés tan descubierto y accesible,

que encauces tu saliva en otros surcos

que te des a pedazos cada noche

como Profana, y Cruel, y Santa Forma.

 

Sí, al final,

a de ser a despecho de tu carne radiante

y de todo el deseo con que te he coronado

espléndido despojo que posea la muerte.

 (Josefa Parra Ramos)