Triste, acabado, desprovisto de emociones se encontraba Él, cuando se encontró con Ella. Expectante contempló su piel rubia y acercando su mano la acarició como queriendo hablarle. No era tan suave como había imaginado, pero no le importaba estaba deseando unirse a Ella, lo llevaba pensando mucho tiempo. Estaba deseando probar con Ella una postura que había visto en un libro. Se subió a la cama y atrajo hacia sí a Ella. Ella le rodeó en torno a su cuello. El nunca había sentido una caricia como aquella. Al sentirla, no quiso pensarlo mucho y se lanzó de la cama hacia el suelo junto con Ella. Pero no contaba con la escasa resistencia de Ella que se rompió. Y fue a caer en el suelo mientras miraba sorprendido entre sus manos el cabo roto de la cuerda que se había colocado en torno a su cuello decididamente tendría que posponer, aunque no creía que volviera a repetirlo, su intento de suicidio.