Tengo mucho miedo a volar.  Siempre lo he tenido.  No lo puedo remediar, pero eso de ver el suelo bajo mis pies me aterroriza .  Todo el mundo me dice que no es para tanto, que sólo es cuestión de relajarse y pensar en otra cosa, pero no terminan de convencerme.  Con lo tranquilo que se puede ir andando a todos lados... que se tarda más, ¡pues claro!  Pero, ¿para qué tenemos tanta prisa?   La vista desde arriba es preciosa, pero a mí ¡qué más me da, si me siento nervioso e intranquilo!  Creo que tendré que pedir ayuda sicológica a un profesional, sino a este paso acabaré sin conocer nada.
-¡Gaviotín! Deja de hablar sólo y ven para acá.
-¡Voy en seguida, mamá!
         Uf, me temo que vamos a empezar hoy más temprano la clase de vuelo. ¡Qué no me pase nada!