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   Acabo de ver esta película. En el año 2002 leí la novela del mismo título, en la que está basada, de Almudena Grandes. Probablemente me influyó mucho que me gustara tanto el cómo la leí. Fue en ese tiempo en que el verano se anuncia,  finales de mayo, en que por las tardes me iba con el libro y una hamaca a la playa, aún desierta de veraneantes, y me sumergía en la lectura acompañado por el ruido de las olas que rompían en la orilla y el viento, los aires difíciles tan citados en la novela, que parecía, en ocasiones, que brotaba de las palabras escritas.

   Los protagonistas son dos madrileños Juan Olmedo y Sara Gómez que vienen a coincidir en un mismo pueblo, son vecinos, de la costa gaditana, en Rota. Los dos arrastran un pasado complejo y en ocasiones trágicos que se revelan a través de una amistad que surge entre ellos. Una tercera protagonista, Maribel natural del pueblo, que hace de asistenta de los dos también arrastra su historia. Historias que se entrecruzan teniendo como fondo algo tan característico de esta zona: los vientos. Unos vientos que influyen en el comportamiento de los habitantes del lugar y que los madrileños van conociendo a través de las palabras de Maribel. Una historia que me apasionó cuando la leí y que me dejó un grato recuerdo de mi encuentro con este libro. Además, posteriormente, tuve la oportunidad para completarlo de escuchar la presentación del libro en una noche de verano agosteño de boca de su autora y que ella me lo firmara.

   Los escenarios de la película, aunque también en la provincia gaditana, se han ido hacia otra zona cerca del Estrecho de Gibraltar: Zahara de los Atunes y Barbate. El año pasado que estuve un fin de semana en la primera de estas poblaciones coincidí, precisamente, con el equipo de rodaje y me dije que en cuanto la estrenaran iría a verla. La película también me ha gustado, aunque sigue bastante bien al libro, nos omite el complejo pasado de Sara Gómez, al parecer la hubiera extendido demasiado y se concreta sólo en el de Juan Olmedo. Por eso noto al personaje de Sara Gómez, que interpreta Carme Elías que queda como cojo. Hay varios feed-backs que si no se ha leído el libro pueden despistar al principio, pero el director ha tenido la buena idea de presentar en esos casos al protagonista sin barba por lo que nos damos cuenta que estamos, en ese momento, en su pasado.  La fotografía de la película es hermosa como la costa que retrata, en cuanto al viento, aunque no se le da la importancia que en el libro, sopla bastante y es que, en esa zona siempre hace algún viento. Una película digna de ver, dirigida por Gerardo Herrero, y que ayer consiguió la Biznaga de Oro al mejor largometraje en el noveno Festival de cine español de Málaga.