Traigo hoy hasta el blog una noticia que he leído en el Diario de Cádiz de ayer y como me parece buena, no todo van a ser desgracias, me apetece compartirla. Marisa, de 36 años, es una gaditana afectada de una enfermedad degenerativa, que hace que le vaya deteriorando distintos órganos, entre ellos el páncreas y los riñones. Aficionada a Internet ya había tenido algún que otro desengaño amoroso, de gente con la que contactaba y que cuando se enteraba de su enfermedad hacía mutis por el foro. Hasta que conoció a César un sicólogo colombiano, de su misma edad, nacionalizado español que vivía en Tenerife. Pero éste, tras conocer su enfermedad, siguió chateando con ella hasta que llegó un momento en que le ofreció, para trasplantar, uno de sus riñones. Otro, pensó ella, que echa un órdago, pero éste no desapareció y siguió insistiendo con su oferta.  Le dijo a ella que por qué no se iba a Canarias pero ni ella ni su familia se fiaban mucho, de uno que ofrecía algo sin nada a cambio, aparte de que ella estaba en Cádiz muy apoyada por su familia. Finalmente fue César el que se trasladó a Cádiz y terminó con la desconfianza de la familia. Tras hacerle las pruebas de compatibilidad del riñón, vieron que era más compatible que el de la propia hermana de Marisa. Ya le hicieron el trasplante a Marisa, ahora algo de él siempre lo llevará con ella.
 
            Cuando este mundo internaútico crea, en algunas personas, tantos miedos y temores sobre todo en los que lo desconocen, esta vez se puede decir que para Marisa ha sido providencial, ya que su vida ha cambiado no sólo en el aspecto de su salud sino en todos los sentidos.