Sigo yendo al gimnasio, ya llevo año y medio. No pensé que me lo iba a tomar tan en serio. Acabo de llegar, agotado, sudoroso, con las piernas vibrando todavía y llegado a esta hora me he hecho la pregunta metafísica del día: Voy al gimnasio, ¿para sentirme bien, cosa que ahora no la tengo muy clara, o por que la responsabilidad conmigo mismo me conduce hasta allí?