Llevo toda la semana con la sensación de que la vida empuja mis pasos sin la posibilidad de que yo ande, ni un instante, por donde me apetecería andar, ya que las circunstancias no me dejan tiempo ni para pensar. Hoy he tenido el día de mudanzas, pero no en mi casa, sino que hoy han cambiado todo el mobiliario de mi oficina. A las ocho y media de la mañana ya había comenzado a organizar aquello y ya empezaron a llevarse muebles. Más allá de las nueve ya comencé a perder el buen humor porque el cincuenta por ciento de mi oficina, es decir mi compañero, precisamente hoy no había llegado. Cuando llegó se excusó con que había tenido bronca familiar y que había pensado no venir, por eso llegaba tarde. Y digo yo ¿qué culpa tendré de que se pelee en casa para que llegue tarde al trabajo? Seguí vaciando carpetas de los muebles hasta que apareció el camión con los muebles nuevos que llevaba una hora perdido. Y toda la mañana se me fue en un suspiro, dos operarios bajando muebles viejos y otros dos montando muebles nuevos, yo tomando decisiones sobre la marcha y el otro cincuenta por ciento de la oficina como flotando en el aire. Le dije que si podía subir una maceta a un fichero, uy mejor que la suban los de la mudanza, fue su respuesta. Al final la cosa fue cogiendo color y a las tres menos cuarto estaba todo colocado y en su sitio y lo que es importante, con los ordenadores funcionando. Cuando todos se marcharon me senté en el sillón y solté un suspiro liberando toda la tensión que llevaba dentro, en ese momento creo que fue cuando esbocé mi primera sonrisa del día. Creo que la próxima vez diré que en vez de una mesa con ala me la traigan con alas, para cuando me harte abrir la ventana e irme con ella volando hacia más allá de las nubes.

      Durante toda la tarde me ha acompañado el cansancio, para colmo a primera hora tenía mi cita anual con Hacienda, afortunadamente me dieron la buena noticia de que me devolverían dinero. He llegado agotado a casa, con los ojos hinchados, mezcla de alergia y cansancio, pero me resistía a no ponerme aquí delante y escribir unas palabritas...y es que ¡este vicio de escribir es mucho vicio!