Los días que he pasado fuera he tenido una sensación paradójica, por un lado me ha venido bien el alejarme de la escritura y descansar de engarzar palabras, pero por otro lado he notado esa necesidad y he echado de menos el construir ideas en el blog. Incluso me da la impresión a colocarme frente al teclado como si hubiera perdido, un poco, el ritmo semigimnástico que supone el escribir en el blog. ¿Será que deje las musas en Valencia? Espero que no y seguiré registrando en los cajones de la mesa hasta que me aparezca alguna.

   De las muchas cosas que podría escribir, hoy voy a traer a colación mi trabajo, algo que por higiene mental dejo tras de mí al cerrar la puerta, pero es que hoy, me siento feliz, después de año y medio se ha incorporado una compañera nueva, lo que supone un reforzamiento sustancial de la plantilla y no sólo eso...además con ganas de aprender y trabajar. Me tocará una vez más enseñar, pero no me importa porque estoy seguro que el tiempo que dedique a ello beneficiará a la larga a esa compañera y a todo el que se acerque a hacer una gestión donde trabajo.