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       La primera vez que vi este libro fue, en octubre del 2005, una tarde en que visité el FNAC en Madrid. Me llamó la atención un montón que había junto a la escalera y me puse a hojearlo. Después de eso he leído distintas críticas del libro y una entrevista con la autora. Aparte de que me dio la impresión de ser un libro publicado directamente para vender mucho, cosa que de por sí me echa un poco para atrás, de lo que leí el tema no me interesó mucho y no se me antojó leerlo. Pero el otro día lo vi en casa de un amigo, me dijo que lo había leído que no estaba mal y que me lo podía llevar si quisiera porque a él se lo había regalado otro al que no le cabía ya libros en su casa. Ante tanta tentación lectora ya no pude resistirlo.

       Aunque el título se llama "La historiadora" como leí una vez se podría haber titulado también los historiadores, porque son varios los historiadores, en distintas épocas que atraviesan sus casi setecientas páginas. Toda la trama es a partir de unos misteriosos libros que van apareciendo se origina una búsqueda, que dura muchos años, de la tumba de Drácula. Una tumba de la que se sospecha que pueda estar vacía lo que implicaría que Drácula anda haciendo por ahí de las suyas. El hecho de los varios historiadores y época hace que la autora use distintas retroalimentaciones y, en ocasiones, se hace complicado distinguir, hasta que vas avanzando en la lectura, de quien de esos historiadores se trata. Como ellos nos moveremos entre legajos y documentos antiguos, descubriremos como a partir de ellos se originan teorías y deducciones históricas y compartiremos esa pasión que ell@s ponen en su investigación. Una investigación que como se va descubriendo a lo largo del libro es cuestión de vida o muerte.

        La historia es distraída, si uno es capaz de hacer abstracción del punto fantástico que le da la presencia de Drácula y nos acerca también a personajes y paisajes de aquella Europa profunda de finales de los cincuenta que se hallaba tras el telón de acero. Con sus protagonistas recorremos Estambul, viajamos por Hungría y nos sumergimos en paisajes y costumbres búlgaras. En algunos momentos parece que la trama se detiene y es esos momentos cuando hay que disfrutar con esas fotografías costumbristas que nos propone su autora.