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         No me gusta escribir de política, pero sin que sirva de precedente, lo voy a hacer esta vez. Esta mañana mientras viajaba en un autobús azotado por la lluvia, escuché por la radio la noticia de que la comisión que está elaborando el Estatuto de Andalucía había llegado al acuerdo de definir a Andalucía como "realidad nacional". Como vemos esa fiebre que ha provocado el estatuto catalán se contagia como la peste negra por las distintas comunidades, y claro, unos políticos no quieren ser menos que otros y de que pase la ocasión de que se hable de ellos. Señores que parecen moverse en otro planeta al que nos movemos los comunes mortales, pero con el grave peligro de que sus decisiones nos influyen, ahora se meten a jugar con las palabras y han sacado esa originalísima expresión, se ve que no estaban muy inspirados, acudiendo a un manifiesto de tintes separatistas que data de 1919. No sé muy bien que significa. ¿Realidad será por oposición a virtual? ¿Nacional? No será una redundancia cuando todos formamos ya parte de una nación.

         Nunca me ha importado pagar impuestos, pero agradecería que no se gastara mi dinero en estas reuniones que dedican a una actividad tan sesuda como ésta de redefinir con palabras extrañas, que nadie va a entender, la esencia de los habitantes de Andalucía. Algo de tiempo me ahorraré, porque en cuanto empiece a leer el nuevo Estatuto y vea en el preámbulo esto de "realidad nacional", lo cerraré y ya no seguiré leyendo. Creo que mi tierra y su gente son algo mucho más rico que ese sesgo constreñido y ombligista que se le pretende dar con estos experimentos.