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Como amante de la escritura me gusta detenerme en aquellos textos en que los que los que entienden de escribir nos aconsejan sobre la forma de hacerlo. En esta ocasión es un párrafo de una escritora escocesa, Muriel Spark, en su novela A far cry from Kensington, en la que recomienda sobre la forma de narrar:

           “Le escribes una carta a un amigo; un buen amigo íntimo y querido, que existe o, aún mejor, inventado, pero siempre el mismo. Escríbele a él solo, no pienses en el público; y hazlo sin temor ni timidez hasta que termines la carta, como si nunca fuera a publicarse, de forma que tu amigo la lea a solas y una y otra vez desee que le escribas más. No tienes que hablarle de vuestra amistad, que ya das por sabida; sólo confiarle una experiencia que tú crees que le vas a divertir. Lo que le cuentas te saldrá con más espontaneidad y franqueza si no piensas en numerosos lectores. Antes de empezar la carta, imagina bien lo que vas a contar, una historia tuya, algo interesante. Pero no te pases de rosca pensándola; la historia irá desarrollándose según se escribe, especialmente si la piensas para hacer sonreír, o reír, o llorar, o cualquier otra cosa a ese amigo único, hombre o mujer, siempre que creas que le va a interesar. Y ten presente que no debes pensar en el público. Pensando en el público no te saldrá nada.”

¡Qué bueno poder seguir este consejo cuando queramos escribir!¡Pero mucho mejor para el que además tenga un/a amigo/a a quien poder escribirle así!