20070402153928-hombre-solo.jpg

        ...en palabras mudas rebosantes de vida es, una tarea que creía imposible y en la que el tiempo me está instruyendo, como a prestarle oídos a la sinfonía de la vida. Resuena en mí el tictac de un corazón exageradamente vivo, sin manecillas, y tus buenos deseos van copando los últimos intersticios de mi cuerpo. Tu presencia ausente me acompaña, desde la aurora hasta el atardecer, engalanando mi día con adornos de colores siempre nuevos y modelando, sin intencionalidad, mis deseos en figuras deseosas de caricias mimosas. Tu mirada profunda cubre mi desnudez de una pátina invisible que me hace perder el miedo al universo circundante.    

       Y yo sueño…con ese momento en que tu presencia cercana destroce, al fin, todas mis fantasías y anhelos porque ya no será necesario el  mantenerlos.