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              Después de lo contado hace unos días sobre el tema de la colonia, han surgido muchas dudas no sólo las aquí expresadas, sino de quienes también de modo particular me han preguntado como concluyó.           

              Pues bien, para  remediar la curiosidad suscitada explico, a continuación, el desenlace. Por un lado no quería desatar más polémica de la adecuada y por otro me seguía apeteciendo el cambiar de colonia, así que opté por una decisión salomónica: devolver aquella colonia por otra diferente. Iba de camino, cuando me tropecé con el profesor de mi hija, a quien hacía meses que no veía, el que usaba esa colonia tan denigrada que llevaba yo en la bolsa. Por un instante se me ocurrió ofrecérsela a buen precio, con lo que yo recuperaría algo de mi inversión; pero sólo de pensar en la cara que pondría si le hiciera ese ofrecimiento, pasé de largo.            

              Llegué a la perfumería y, sin explicarle las razones, le dije que quería cambiarla. En la misma estantería había otra diferente, pero de la misma marca y del mismo precio, céntimo incluido, no lo dudé y la cambié sobre la marcha.             

              Ya llevo varios días usándola, cambié de colonia y nadie ha comentado nada…me pregunto si no será causa de que tenemos un problema con los desagües y huele tan mal que cualquier olor aromático, del tipo que sea, se agradece fehacientemente.