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(dibujo de Mel

        Al abrir la ventana un extraño y silencioso rumor llenó la habitación. Algo inaudito sucedía... Salí a la calle donde numerosos huecos de aparcamiento la hacían aparecer con una cierta desnudez. Me crucé con poca gente. En la puerta de la panadería, hace unos días atestadas con una cola de compradores hasta la calle, hoy la panadera apoyada en el quicio contemplaba el vuelo errático de dos moscas despistadas. En la tienda de periódicos me costó trabajo entrar, pero esta vez era por los cartones de fascículos que elevados hasta el techo semejaban una fortaleza difícil de conquistar, los libros de las estanterías habían mutado en libros de textos y los juegos de playa en bolígrafos y rotuladores de mil matices. ¿Qué ocurría?

         Encontré la respuesta al llegar a casa y quitar la hoja del calendario: ¡al fin había llegado Septiembre!