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        En aquella lejana época en que no existía una asignatura para enseñarnos a ser bueno ciudadanos y sin embargo los profesores, independientemente de la asignatura que fueran se ocupaban de educarnos en algo más que lo meramente académico, recuerdo a uno que en cierta ocasión nos propuso que hiciéramos el test del Corte Inglés.

        ¿A qué ha venido este recuerdo? A echar un vistazo a mi alrededor y percatarme, sobre todo en las nuevas generaciones, de ese afán por tener "cosas", sin saber muy bien para que usarlas. Estos moviles que primero eran para facilitar la comunicación y ahora hay que cambiar continuamente, primero era el tamaño, ahora además tiene música y mil cosas más y cámara; pero los megapixels aumenta y queda viejo el móvil. O esos aparatos de música a nosotros un viejo radio cassette nos duraba años, ahora los mp3, dan paso a los mp4 y se quedan de un mes para otro cortos de memoria...¡hasta que lleguemos al mp300! Y los juguetes aquel balón nos duraba hasta que las patadas lo iban desgastando, hoy cambiamos continuamente de consola y salen nuevos juegos que son imprescindible el tenerlos. Y en cuanto al material escolar aquel estuche de veinticuatro colores nos duraba varios años y los lápices iban mermando de tamaño. Hoy en las casas se acumulan los estuches de lápices, rotuladores,...sin abrir.

          ¿En que consistía el test del Corte Inglés? En entrar en uno de los edificios de esta empresa con una libreta y un boligrafo, recorrer todas las plantas e ir anotando todas las cosas que se nos van antojando, para a la salida valorar nuestra capacidad de antojo y capricho. Lo he hecho muchas veces y me doy cuenta que últimamente apunto muchas menos cosas en mi libreta, no sé si es que tengo casi de todo o es que ya no necesito casi de nada.