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         Hasta ahora me había librado, pero por primera vez en treinta años de democracia me han convocado como suplente para una mesa electoral. Me convocan hoy a una reunión informativa y cuando llego al lugar, en esta tarde fría, me asombro ante la cantidad de gente que se agolpa en la calle. Las caras de muchos se parecían a esas que se portan cuando se acude a un funeral. Si no fuera por la cantidad de mujeres que había, me hubiera recordado a aquella fila antes del servicio militar en que entrábamos a por primera vez al cuartel y nos daban los macutos.

         Se abren las puertas y entramos rápido al interior del auditorio, calculo unas trescientas personas, siempre hay gente más lenta, esos son los que se quedan de pie. Tres miembros de la Junta Electoral tras presentarse se ofrecen a aclarar dudas. Difícil tarea porque aunque ellos tienen micrófonos los que preguntan no lo tienen y es difícil escuchar lo que se dice. Efectuada la primera pregunta le dicen desde la mesa, que por favor al preguntar se pongan de pie. "Estoy de pie" contesta la señora que no era muy alta, ante las risas del resto.  Se aclaran algunas cosas y alguno se dedica a contar su vida de que cómo le han llamado si se operó el otro día. Algunas cosas quedaron claras, que el que no acuda a la mesa incurre en delito electoral y otra cosa que desconocía que si no hay gente suficiente para formar la mesa, se puede obligar al primero que pase por las inmediaciones. Me imagino a ese pobre hombre que sale de casa a las 9 de la mañana a comprar el pan y lo sientan en una mesa, cualquiera convence a su mujer cuando vuelva a aparecer a las doce de la noche, que ha estado todo el día en una mesa electoral.

          Se disolvió la reunión y nada más salir por la puerta, uno iba diciendo con voz airada: "Y luego dirán que hay democracia y me obligan a que esté en una mesa, si hubiera verdadera democracia sería voluntario". Me parece a mí que si fuera voluntario poca gente iba a acudir...