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        Al no haber tenido, finalmente, que sentarme en una de las mesas electorales me ha permitido disfrutar del domingo desde hora inusualmente tempranera. He paseado por las calles silenciosas gustando el silencio de ese amanecer festivo. En este paseo me encontré con este cartel en la puerta de un colegio al que no me pude sustraer de el deseo de hacerle una fotografía.

        Me surge la duda de cual habrá sido la razón última que ha llevado a la directora a colocarlo y se me ocurren varias posibilidades:

-Que algún padre haya traído al niño a caballo hasta el colegio y haya tenido el mal gusto de introducirlo en el interior.

-Una manera disimulada de atacar a una epidemia de piojos que se haya podido desarrollar en el centro.

-Impedir el paso de las molestas moscas...aunque éstas no saben leer.

-Finalmente podría ser una sutil forma de fomentar la buena educación de los alumnos y poder expulsarlos cuando se comporten como "animales".