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Comparto con vosotros un texto leído en la revista El Ciervo que me ha resultado interesante:

        El reverendo Will Bowen, de la curiosa Iglesia de la Unidad daba el sermón a sus 250 parroquianos un domingo de julio del 2006. Se le ocurrió pedirles una cosa: no quejarse durante 21 días."Es un periodo de tiempo largo lo que rompe un hábito", advirtió el reverendo, que es un sonriente y simpático pastor.

         Para ello, regaló pulseras. Si se quejaban, debían cambiársela de muñeca. Según parece, la gente tardó entre cuatro y diez meses en conseguir llevar la pulsera durante 21 días seguidos en la misma muñeca. El reverendo Bowen vio que la idea cogía cuerpo y decidió ampliarla. Por ahora ha enviado ya más de cinco millones de brazaletes a 80 países. No ganan dineero con esto; sólo hay que pagar los gastos de envío.

         Según Bowen la gente se queja porque encuentra cosas que no le gustan y es más fácil lamentarse que encontrar una solución. O se queja también porque es un modo de chulear, o de mostrar sofisticación. El eslogan del movimiento de Bowen es de una poeta que se llama Maya Angelou: "Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud. No te quejes."