20080502220756-unmundosinfin.jpg

       Durante meses descansó sobre una estantería este inmenso libro de casi 1200 páginas, esperando esas vacaciones o días de sosiego para leerlo, pero sin embargo un día que no tenía libro entre mis manos, me decidí, con la grata experiencia de haber leído hacer unos años "Los pilares de la tierra", a empezar a leerlo.

       No es de esos libros que me haya llamado especialmente la forma en la que está escrito, pero sí tengo que decir que tras leer las primeras páginas me quedé misteriosamente enganchado por la trama. Cualquier rato libre acudía a sumergirme en sus páginas y a disfrutar de su lectura y, desde luego, lo leí mucho más rápido de lo que he leído otros libros que apenas llegaban a las doscientas páginas.

       Algunos lo presentan como la segunda parte de "Los pilares de la tierra", pero aunque el sitio donde está situado es el mismo, la ciudad imaginada inglesa de Kingsbrigde, sólo hay algunas referencias lejanas a esa época de la construcción de la catedral que retrata Ken Follet en su anterior libro.

        La historia empieza con dos niños, hermanos, y dos niñas que en un bosque son testigos de una lucha entre unos hombres, a partir de ahí seguiremos con creciente interés las vicisitudes durante varias decenas de años de las distintas vidas de esos cuatro protagonistas y que se van entrelazando de distintas maneras, por medio del amor, del odio, del desprecio y de la tragedia. Un detalle que me ha llamado la atención de la forma de escribir de Follet son los diálogos, que no deja hablar simplemente a sus personajes, sino que nos aclara, junto a las palabras, las intenciones del personaje o el porqué de lo que dice.

          Sin duda, un libro que aconsejaría, sin reservas, para quien quiera pasar un buen rato disfrutando de la lectura.