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       Hace tiempo tengo una secreta admiración por los artículos que cada jueves publica Antonio Morillo Crespo en el Diario de Cádiz. Este farmaceútico desde la atalaya de su ciudad natal, la encantadora Vejer de la Frontera, comparte sus reflexiones con los lectores del Diario de Cádiz.  Antonio Morillo ha sido alcalde de su pueblo y diputado por UCD, fue de aquellos que estuvieron secuestrados en el Palacio de Congresos el 23-F. Me gusta su forma de escribir sosegada, no exenta de humor y optimista y especialmente cuando tiñe sus letras del sabor bucólico del entorno rural que le rodea. El artículo que ha publicado hoy  me ha gustado especialmente y me he permitido traerlo a mi blog:
¿Qué es la alegría?
          Alegria es la desbordante manifestación de un niño, alegría es meter un gol en la portería contraria en un partido trascendente, alegría es cuando ¡ por fin! van a tener un hijo, alegría es cuando temiendo lo peor, el médico le dice que no tiene nada, alegría es cuando viene un hijo que se fue y tu le has estado esperando siempre sobre una curva del camino, alegría es cuando amas y eres compartido, alegría es cuando el anciano encuentra compañía en la soledad de su vida, alegría es mirar a los ojos y que a ti te miren con amor en la profundidad del alma de las pupilas... no es la alegría recibir un premio de la lotería, ni sentarte ante una mesa llena de centollos y langostinos, ni los efluvios de una juerga de droga y alcohol, ni el vértigo de una suerte no esperada.

       También existe la paz, la maravillosa paz, el sosiego de estar en un sublime contento interior, que nada tiene que ver con lo que lleves puesto, ni con el dinero del bolsillo, ni de la riqueza que te rodee. Es la paz cuando te sientas frente al mar o contemplas las estrellas, o simplemente admiras un atardecer en la campiña sin parques eólicos ni huertos solares que hieran y maten el paisaje. La paz es a veces hasta mejor que la misma alegría, porque esta se acaba, pero la verdadera paz no.

       Creo que es el mejor tesoro que en la vida podemos tener. No hay nada que pueda valer tanto y además ni se puede comprar ni se puede prestar. Hay caminos dicen los sicólogos, cantar, cantar mucho, hacer deporte, huir del sofá y de su melancolía, hacer y realizar muchas actividades y jamás esperar de la cocaína o del hachís o del alcohol la solución, porque sencillamente te hundirías mas y mas.

      Alegría es, siempre lo he pensado, si hubiera en la botica un jarabe de la alegría. Que pudiera dispensarlo al triste, a la mujer dolida, al desesperado, al solitario en la vida, al que nadie quiere, al que suspira, a la angustiada de tanto sufrimiento.... "mire Vd. se toma una cucharada por la mañana y otra por la tarde y no piense en cosas tristes, sino en recuerdos agradables, a los pocos días se ira sentando bien "... si tuviera el jarabe, ese día el que tendría la alegría, sería yo.