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     Último título que he leído del escritor húngaro Sándor Márai, pero al contrario que los otros que he leído de él, éste no me ha gustado y me ha costado llegar al final. Siempre he admirado en sus libros el dominio de la palabra y esa capacidad que tiene para la introspección de sus protagonistas en las que logra dibujar con trazos maestros el interior del alma humana.

     En este caso, el personaje, Viktor Askenasi, un profesor, en esa frontera que le va acercando al medio siglo, aparece retratado con distintas mujeres como Anna, su mujer o Eliz, la bailarina con  la que comienza a dar un vuelco a su ordenada vida no son más que piezas de un puzzle gigantesco en su desesperada búsqueda interior. Una búsqueda cuya lectura se me hizo lenta y pesada.

       "Le pareció que el matrimonio era una cosa completamente impúdica.  "Con Anna no se pueden hacer esas cosas-pensó a modo de disculpa, casi asustado-,el matrinomio no está hecho para eso. Sólo se pueden hacer con una desconocida. Pero con alguien que lo sabe todo de nosotros, no se pueden hacer cosas así; sólo se podría hacer mientras fuera una desconocida..."   Se acordó de lo mucho que había amado a Anna, todo lo que habían hecho juntos en los primeros años de su matrimonio, en aquel dormitorio, mientras aún eran unos extraños, mientras aún había un cierto misterio entre ellos. Al desaparecer el misterio comenzó el pudor. Habría querido ponerse el abrigo, tanto frío sentía en aquel gélido ambiente. "Anna también ha de sentir frío",  pensó y extendió la mano para colocarle mejor el chal que llevaba sobre los hombros, pero ella se apartó."