20080914195247-cimg2090.jpg

       Soy afortunado al presentárseme la oportunidad, cuando ya hace tiempo que se me acabaron las vacaciones, que en un fin de semana pueda volver a hacerlas presente, como una isleta en la cotidianeidad laboral. Estos días son especialmente gratos porque el tiempo sigue acompañando y, sin embargo, el bullicio veraniego ha menguado mucho.

      He visitado el sur de la provincia de Cádiz y sentido la caricia del Levante, ese viento que hace revivir y adormila al mismo tiempo, aunque afortunadamente eran soportable sus embates y he conocido las ruinas de la ciudad romana de Baelo Claudia, situada casi en el extremo sur de la península, muy cerca de Tarifa.

Esta ciudad nació a finales del siglo II a de C., en su desarrollo pudo influir el comercio con el norte de Africa, sin embargo su principal riqueza fueron sus industrias de salazón del pescado y las salsas derivadas del mismo. La máxima importancia la adquirió en tiempos del emperador Claudio (41 a 54 d.C). Hay un centro de interpretación que permite hacerse una idea de la magnitud de aquella ciudad y luego se puede visitar el conjunto arqueológico y recorrer las calles. Es fácil imaginarse el bullicio en aquellas calzadas y, a la vez, disfrutar del paisaje y del color esmeralda del Atlántico que baña la cercana playa de Bolonia, sin duda, una de las mejores playas de todo el sur.

         Es interesante el conocer algo más aquellos antiguos pobladores de nuestro país. Por aquella zona había muchas fábricas de salazón, de origen fenicio y púnico pero que se desarrollaron con el imperio romano. Además aquellas proximidades al estrecho de Gibraltar es zona privilegiada de pesca gracias a la migración anual del atún que yendo a desovar al Mediterráneo tiene por allí su paso obligado. La pesca del atún en almadraba y su posterior tratamiento de conservación, en salazón fue la causa fundamental de la prosperidad de Baelo. 

            El pescado limpio y troceado, era salado en grandes piletas. Con los intestinos, cabezas, etc, se elaboraba el garum, salsa reputadísima en el mundo antiguo que se mezclaba con vino, aceite, miel... Además de como condimento se usaba con fines curativos. 

               Aquel lugar y aquel paisaje son dignos de conocer y visitar.