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      Siempre me ha gustado especialmente la novela policíaca, especialmente cuando se trata de series en que el autor, en este caso autora, a medida que avanza la serie va perfilando de tal manera a los personajes, que se nos van convirtiendo en viejos conocidos a los que gusta reencontrar. 

       En este caso tenemos a ese personaje cuarentón, Petra Delicado, inspectora de policía que va haciendo de narradora de la historia y mostrándonos, incluso, sus facetas más íntimas. Su inseparable compañero de aventuras es el subinspector Fermín Garzón. Cuando lo leo no puedo dejar de imaginarme aquella serie televisiva protagonizada por Ana Belén y Santiago Segura. Es lo que tiene la imagen que ya dirige los personajes imaginados de la novela a retratos reales.

En este caso a Petra Delicado una niña le roba el bolso en un centro comercial, éste le es devuelto pero ha desaparecido su pistola. Una pistola que pronto será la protagonista de algunos asesinatos. Con pocas pistas empiezan a moverse y una trama de inmigrantes ilegales hará su aparición en un ambiente sórdido en el que nuestros personajes se verán envueltos y les influirá en sus vidas personales.