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-¿Por qué escribes?-me preguntaste hace ya mucho tiempo.

     Te dije, entonces, que no tenía muy clara la razón. No, no era para que me quisieran más. Tampoco tenía muy claro que la razón que me empujaba a ello fuera para "compartir". Sólo sé que, desde entonces, no he parado de escarbar entre las páginas del diccionario para abducir palabras que posar en mis escritos. Tú has perseguido a todas mis letras con un ansia especial. Mi vida ha ido cambiando y yo he evolucionado, esta mañana al despertar, al fin, lo tuve claro:

-¡Yo escribo para ti!