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No sé cuando empecé a escuchar esas voces. Lo que sí soy consciente es que cambiaron positivamente mi existencia. Vencían mi natural pereza cuando al despertar me decían: “venga levántate ya” y me lanzaba fuera de la cama. En aquellos momentos en que el desánimo pretendía anidar en mí, escuchaba: “ánimo tú puedes” y éste desaparecía súbitamente. Mi natural timidez con las mujeres la superaba cuando la voz me decía: “acércate a ella, está deseando participar de tu encanto” lo que me hacía habitualmente irresistible ante ellas. Y esa voz me hacía resistir cuando el sueño me invadía en las noches de juerga o me empujaba a la calle para hacer footing todas las tardes.

 

Pero no se crea que todo lo provocado por mi voz interior es positivo. Como lo que me ha pasado esta mañana. A 150 Km por hora decía aquel guardia civil que yo iba conduciendo. Y de nuevo la voz empezó a decirme: “Este cabronazo, con la pinta de sieso que tiene es capaz de multarme!”. Lo que no me había dado cuenta, hasta ese momento, es que esa voz interior, salía en voz alta , de mis propios labios! Y nada de lo que expliqué al agente sobre las voces sirvió para evitar mi detención por “insultos a la autoridad”. Así estoy ahora en el calabozo…veremos lo que dice el juez mañana…