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Tras una noche inquieta de evaporados sueños, despertó. Había llegado para ella aquel día tan importante de su primera vez. Se levantó con sus ojos aún entrecerrados y se dejó acariciar por el agua caliente. Mientras se secaba y blancos vahos se desprendían de su piel contempló, dubitativamente, su cuerpo desnudo, intentando adivinar la mirada con la que él la cubriría dentro de unas horas. Un cuerpo, que ya rozada la cuarentena, iba a dejar al descubierto, por primera vez, aquel tesoro que guardaba entre sus piernas. 

     Embadurnó su piel, friccionándola insistentemente  de pies a cabeza, con cremas untuosas de diversas consistencias. Apuró su depilado hasta extremos, para ella, hasta entonces inconcebible. Ensayó mil peinados hasta descubrir que lo que mejor le sentaba era peinado con algo de volumen y caída natural. Y maquilló su rostro dándole una viveza similar a la que conseguían arrancar los impresionistas a los, en sus orígenes, simples lienzos blancos.

         Abrió con delicadeza la caja de cartón donde tenía primorosamente doblado aquel juego de lencería de ribetes y encajes color vino tinto y un olor a tela nueva abrazó su nariz. Ajustó el sujetador y las bragas a su cuerpo gustando la delicadeza con que abrazaban sus curvas. Zapatos oscuros de tacón alto y un vestido de brillante color de fuego, que descendió sobre su cuerpo agitando el aire circundante, completaron su atuendo. Salió de su casa intentando retener la velocidad de sus pasos y que la impaciencia no le hiciera llegar antes a la cita que él le había dado.

Cuando llamó a su puerta él la esperaba... Intercambiaron unas breves palabras, teñida por el rubor, casi no lo miró a sus ojos. Todo sucedió bastante rápido, ella se tendió  y le brindó la oquedad entre sus piernas y él desarrolló lo prometido con la habilidad que le caracterizaba. No sintió ningún dolor...Ya se lo había avisado que una revisión ginecológica no era tan molesta como se decía. Ella se prometió a sí misma no tardar tanto en acudir a la segunda como había tardado en venir a ésta.