20100727215316-llorando.jpg

"Se nos va la vida", decías mirándome

debajo de un naranjo y del azul del cielo.

Tus labios oliendo a azahar

invadieron de besos,

jugosos y mágicos, llenando de caricias

nuestro primer encuentro.

 

Tus manos fuertes se asieron a las mías.

Me tragaban tus ojos lanzándome destellos

y brotaron mil sensaciones

que pensé ya durmiendo.

El adiós esperado, que separó destinos

se convirtió en eterno.

 

Rendido por tu ausencia, frente al mármol,

lloro solitaria ante los crisantemos.

Arrepentida de temores

y de todos mis miedos,

porque no conseguí saltar, lanzándome al vacío,

para decir ¡te quiero!