20101026200829-wc.jpg

         No sé si alguna vez se os ha roto la tapadera de un retrete, a mí nunca…hasta el otro día… El problema que vino a continuación fue el averiguar donde venden tapaderas del retrete y si todas serían iguales. Empecé una concienzuda investigación de la que saqué distintas conclusiones:

1)    No todos los inodoros son iguales.

2)    Se venden tapaderas en multitud de sitio, llegué a pensar si las venderían en el comercio de alimentación de la esquina, que hay casi de todo.

3)    Para averiguar el tipo de tapa, nunca me había fijado, hay que levantarla y leer las dos palabras, que pone. La de arriba es la marca del sanitario y la segunda el modelo.

Fui a una ferretería cercana con esos datos, pero me dijeron que disponían de varias tapas, pero no de la marca que necesitaba, que si lo desatornillaba y les llevaba la tapadera vieja, tal vez encontrara una parecida. Como no me pareció un sistema muy exacto, preferí llamar a una tienda de saneamientos, donde me dijeron que en dos días me la tendrían. Efectivamente, dos días después a las ocho y media de la tarde estaba desatornillando la vieja y mirando las instrucciones de colocación de la nueva, que nada tenían que ver con la antigua. Los gráficos de montaje me sonaron a Ikea, pero al fin tras no demasiados sudores quedó colocada la tapadera. Ya harto de la vieja, la metí en la caja de la nueva y la bajé a un contenedor de basura. La tapa estaba perfecta, pero el problema vino al abrir la tapa… el asiento estaba lleno de ondulaciones, venía defectuoso de fábrica. ¿Y  ahora qué? Ya era tarde, habían cerrado la tienda y me pasé toda la noche soñando con tapaderas y dudando de si no tenía que haberme metido dentro del contenedor para sacar la caja y poder devolverla.

     Al día siguiente llamé y les expliqué el problema, me dijeron que no había pega, que la volvían a pedir y que en dos días la volvían a tener de nuevo allí y me la descambiaban. Hoy fui con la tapadera a la calle envuelta en plástico, como el que lleva un wc portátil para una urgencia y me llegué a la tienda. No estaba la que me había atendido por teléfono y la de ahora me decía que donde estaba la caja que me habían dado, al final la convencí, que no quería caja, ni tornillos, que todo lo tenía, sólo la tapadera y me la dio. Ésta estaba perfecta, la examiné con lupa y, al fin, tras una semana de dimes y diretes, idas y vueltas ya tengo colocada la tapadera. Por cierto, esta vez ya no me hicieron falta las instrucciones, tras esta experiencia me he convertido en todo un experto en tapaderas de retretes.