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         Aunque los centros comerciales llevan varias semanas empeñados en convencernos de que ya era Navidad a principios de noviembre, este año con menos efectividad, hasta un día como hoy no podemos decir que la Navidad ya está aquí. En los distintos ámbitos en que nos movemos, de nuestra vida cotidiana, deseamos felicidad a aquellos con los que nos relacionamos, ¿cómo no hacerlo en este otro ámbito habitual que constituye la blogosfera?

         Así que:

-a los que soléis entrar a curiosear o dejaros envolver por estas letras y a los que nunca habéis entrado, pero ¡oh casualidad lo habéis hecho hoy!

-a los que alguna vez dejáis comentarios y a los que no se os ocurre

-a los que entráis googleando o porque alguien os lo ha dicho

-a los que os gustan mis letras y a los que os aburren

-a los que sois amig@s y a los que no sé quien sois

-a los que alguna esto nos sirvió para cruzar unas palabras y para los que al llegar al punto final esbozasteis una sonrisa

-a los que habéis rectificado mis fallos al escribir y a los que habéis saboreado estas letras

-a los que protagonizaron situaciones que me inspiraron y a los que protagonizaron esas otras que nunca se me hubiera ocurrido plasmarlas

-a los que vivís cerca y a los que vivís en otras latitudes

-al que me lee cada día y al que ya se hartó de leerme

-a los que mis letras le animaron a escribir las suyas y a los que alguna vez compartieron sus escritos conmigo

-a todos…

Os deseo ya que la felicidad es algo imposible y una aspiración continua, algo más tangible: que en estos días seáis capaces de saborear instantes de felicidad y sobre todos de ser capaces de contagiarlos a aquellos con los que nos relacionaremos y compartiremos esos ratos.