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      Acabo de leer esta historia, entre novela y cuento, que se saborea en no mucho tiempo. Es original, cada párrafo es un capítulo, lo que hace que alguno sea más de diez líneas. Nos narra las aventuras de Hervé Joncour, que como dice en el primer capítulo: compraba y vendía gusanos de seda. Hace un viaje a Japón para traer huevos de gusanos de seda y se encandila con una joven. Vuelve y no olvida. Los viajes se repiten, aunque a pesar de los muchos kilómetros que recorre los resuelve escuetamente, hasta cuatro veces. El último en circunstancias trágicas. 

    La historia se narra simplemente a base de leves pinceladas, no llega mucho más allá de las líneas, no entra a retratar a los personajes, ni siquiera habla de cómo se fabrica la seda y es el lector en que algunos momentos debe imaginar. Se lee fácil y hace pasar un buen rato.

     "Baldabiou conocía todas esas historias. Sobre todo conocía una leyenda que se oía repetidas veces entre quienes habían estado tan lejos. Decía que en aquellas islas se producía la seda más bella del mundo. Lo hacían desde hacía más de mil años, según ritos y secretos que habían alcanzado una mística exactitud. Lo que Baldabiou pensaba es que no se trataba de una leyenda, sino de la pura y simple verdad. Una vez había tenido entre sus dedos un velo tejido con hilo de seda japonés. Era como tener la nada entre los dedos".