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        Siempre me ha llamado la atención lo juguetón que es el azar en lo referente al encuentro entre las personas. A veces sales a la calle, intentando encontrarte con alguien, quizás pasó un minuto antes que tú por ahí, y ya no hubo forma de encontrarse. Por el contrario, hay gente a la que no conocemos, nos fijamos en ella, y en reiteradas ocasiones las encontramos en distintos sitios. Comiendo en el zoo de Madrid, un chico de unos 17 años va a devolver la bandeja que cae al suelo con gran estruendo, poniéndose su rostro de todos los colores. Esa tarde en el ascensor del hotel al otro extremo de Madrid, entra ese chico con la cara todavía roja. Otras veces un encuentro fortuito en una esquina nos cambia el resto de nuestra vida.

         Yo tengo la rara habilidad para encontrarme a gente conocida muy lejos de su lugar habitual. Así, un día me encontré con el carnicero de mi barrio paseando por una calle a 1000 km de su carnicería. En otra ocasión, evito a un amigo pelma doblando una esquina, al día siguiente me voy de viaje y a 600 km de mi casa me lo topo de frente.

         Aunque quizás el encuentro que más me llamó la atención, por lo insólito, fue durante mi servicio militar en Canarias. Yo iba todos los domingos a la playa de las Canteras y siempre acababa colocándome en el mismo sitio. La gente de mi alrededor se convirtieron en habituales y entre ellos había una pareja de mediana edad que siempre solían situarse en la arena unos metros por delante de mí. Cuando llegó mi mes de vacaciones lo pasé en Cádiz. Y un día en que acudí a la playa de la Victoria, con sus 4 km de longitud, coloqué mi toalla en la acera y delante de mí, a escasos metros, me encuentro a esa pareja de Las Palmas. Por un momento me sorprendí, pensando que me tenía que haber equivocado o de pareja o de playa y como tenía que salir de dudas les pregunté. Y efectivamente eran la pareja de Las Palmas que, casualmente, habían acudido ese fin de semana a Cádiz a la jura de bandera de un sobrino y habían decidido pasarse el día en la playa.