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     Durante el fin de semana pasado el tema de la postguerra ha sido recurrente en mis ratos de ocio. Primero porque vi la película "Miel de naranjas" de Imanol Uribe, en la que un soldado que trabaja en un juzgado militar en el que se practica la represión de la postguerra va evolucionando en su mentalidad.

       También he dedicado unas pocas de horas a leer el último libro de Almudena grandes: "El lector de Julio Verne". Leer las letras de esta autora es como reencontrarme con viejas amigas, ya que llevo muchos años leyendo y disfrutando de sus libros. Con este relato sigue la trayectoria iniciada en 2010 con "Inés y la alegría" que llevan el sobrenombre de "Episodios de una guerra interminable", que en su título recuerda a los Episodios Nacionales de D. Benito.

         El protagonista de esta historia es Nino, de nueve años, que nos va narrando la historia en primera persona, hijo de un guardia civil, que vive en una casa cuartel de la sierra sur de Jaén, desarrollándose la historia en 1947. Se hace amigo de un forastero Pepe el portugués, al que de mayor le gustaría parecerse. Su pueblo es un pueblo en el que mucho de sus habitantes son de izquierdas y no miran con buenos ojos a la guardia civil. Nino sufrirá desde la cama los gritos de presos que son torturados en aquella época de represión. 

           A medida que crece va evolucionando y descubriendo un mundo nuevo a su alrededor. Recibe clases particulares de una maestra represaliada y descubrirá con otros ojos a las personas que tiene ésta a su alrededor. No todo es lo que parece y a medida que pasa el tiempo se va dando cuenta de que cada uno tiene un papel en la vida que no siempre ha elegido y al que ha sido muchas veces empujado por culpa de las circunstancias. Un libro que me ha gustado y leído en pocos días.

"Así, exactamente, estaba yo, contento, y contento seguí estando durante toda la primavera, abril, mayo y veinticinco días de junio, doce semanas enteras de la mejor vida que había tenido jamás, días de libros, de palabras, de risas, días cómplices de los amores del Portugués, de la casa de doña Elena, del futuro de un niño de diez años que se sintió tan mimado, tan arropado, tan seguro, que llegó a creer que nunca sería secretario de Ayuntamiento ni oficinista en ninguna Diputación, por mucho que llegaran a mejorar sus pulsaciones. "

     Como cosa curiosa comparando la película y el libro, en los dos sale un personaje en la clandestinidad con el mismo sobrenombre "Cencerro", mira que habrá sobrenombres... Y otra coincidencia, que no todos los guardias civiles son lo que parecen.