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     A veces el no haber podido  ver una película, aquí son habituales y reiterativas las películas infantiles y las de superhéroes, como ha sido el reciente estreno de "La délicatesse" me ha llevado a buscar el libro. En esta ocasión lo encontré su versión original francesa y tengo que decir que he disfrutado leyéndolo. 

     El autor de la novela es David Foenkinos, que dirige película junto con su hermano. Nos narra la historia de Nathalie a quien su historia de amor con su marido François es truncada por un accidente. Es tan fuerte el golpe, que le cuesta recuperar su vida. Ella vuelve a su trabajo en una empresa de capital sueco, donde su jefe Charles, un hombre casado, siempre ha estado enamorado de ella y sigue sin perder las esperanzas. Pero un día, sin saber cómo, algo sorpresivo ocurre en su despacho con Markus un compañero de trabajo natural de Suecia. A partir de entonces una extraña y tierna historia de amor se desarrolla entre ellos y, no saben muy bien por qué, ya no serán los mismos a los ojos de sus compañeros.

        Una historia original, de dudas, amor y ternura. Estilo muy original  el de David Foenkinos que en algunos capítulos se sale de la historia para hacer referencias acertadas o aclaraciones a algunos de los sucesos o reflexiones de los protagonistas. Como cuando hay una reflexión sobre el arte que nunca se creará cuando muere un artista y nos cita cinco posibles obra que John Lennon hubiera escrito en años posteriores a  1980 si no hubiera muerto en ese año. Me he quedado con ganas de ver la película.

"C’est alors que Nathalie se mit à pleurer. À pleurer vraiment. Les larmes de cette souffrance retenue face à son père. Elle ne savait pas pourquoi mais elle ne s’était jamais laissée aller devant lui. Peut-être parce qu’elle était fille unique? Peut-être parce qu’elle devait jouer aussi le rôle du garçon? De celui qui ne pleure pas. Mais elle était une petite fille, une enfant, qui avait perdu son mari. Alors, après tout ce temps, dans l’ambiance évaporée du Pez, elle se mit a pleurer dans les bras de son père. À se laisse dériver dans l’espoir de la consolation."

(Fue entonces cuando Nathalie se puso a llorar. A llorar con ganas. Las lágrimas de este sufrimiento retenido frente a su padre. Ella no sabía la razón, pero nunca se había dejado ir delante de él. Quizás porque era hija única? Quizás porque ella tenía que jugar también el papel de muchacho? De los que no lloran. Pero ella era una jovencita, una niña, que había perdido a su marido. Entonces, después de todo este tiempo en el evaporado ambiente del Pez, ella se puso a llorar en brazos de su padre. Y se dejó llevar a la espera de consuelo).