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    No he aguantado mucho sin leer esta segunda parte de la trilogía de Martín Ojo de Plata, ya que me apetecía seguir conociendo las apasionantes aventuras de Catalina Solís. En esta ocasión la historia se desarrolla en Sevilla en el año 1607. Los perversos Curvos hacen de las suyas y entre otras cosas se llevan prisionero a su padre adoptivo a Sevilla, lo que le causa la muerte. Aprovechando sus riquezas organiza un plan para vengar a su padre. 

      El argumento es interesante y atrapa, mientras disfrutamos con las ocurrencias de la protagonista y hace que apetezca pasar rápido las páginas.

“La quietud de la tarde entró en el gabinete y quedamos los cuatro callados, cavilando cada uno en sus cosas. Todo estaba saliendo bien.  A no dudar, el espíritu de mi señor padre nos cuidaba desde el Cielo y procuraba por nosotros y por la ejecución de su venganza.  Le echaba mucho en falta.  Intentaba no traerle a mi memoria para no deshacerme en lágrimas, más añorábamos los días en que mareábamos con la Chacona por el Caribe y él me gritaba y me daba órdenes y me trataba como a su probado y querido hijo Martín.  Añoraba Tierra Firme, añoraba las aguas color turquesa y el aire de aquella mar.  Sólo deseaba que llegara la Natividad y que todo concluyera para poder regresar a casa. “