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    Nada más terminar "Prométeme que serás libre", me he puesto a leer esta segunda parte de la apasionante historia de Joan Serra. Ambientada históricamente a finales del siglo XV, volvemos a seguir las aventuras de nuestro personaje y todos esos personajes de su entorno, novelescos o históricos. Joan y Anna su mujer abren una librería en Roma, que en poco tiempo se convertirá en un lugar importante de encuentro no sólo literario sino también social. La librería sufrirá los embates de las distintas familias que se disputan el poder en el Vaticano y será protegida por los catalanis, partidarios de los Borgia. 

     Muy interesante la recreación histórica de aquella Roma de los Borgia. Conoceremos al Papa Alejandro VI y a sus hijos y todo en entramado político de la época. Joan que siempre ha ansiado la vida tranquila de librero se verá obligado a participar en distintas batallas en las que, sin querer, se verá implicado. Viajaremos por Nápoles y también volveremos al reencuentro de Joan con Barcelona, de donde salió siendo un niño. Allí siguen buenos amigos, pero también perversos enemigos.

      La lectura resulta ágil y una de las cosas que más me ha gustado de esta novela de Jorge Molist ha sido que cuando, tras acabarla, he ampliado datos históricos me ha impresionado la habilidad de Jorge Molist, para encajar en la trama de la novela personajes reales, incluso dotandolos de un gran protagonismo, junto a los personajes de ficción. Personajes muy bien retratados y algunos lejos de un maniqueismo que permita caracterizarlos con facilidad. Una relato que de principio a fin habla también del amor a los libros.

       En la página web de esta novela hay un apéndice, que no viene en el libro, relatando la muerte de César Borgia-

"Libertad, qué extraña palabra. En aquel momento dudaba incluso de su significado real. Cuando le hizo la promesa a su padre sabía muy bien de qué se trataba: rescatar a su familia de la esclavitud y no tener un señor que le sujetara con cadenas. Poder ir de un lado a otro, decidir sobre qué hacer en la vida. Aquello era ser libre. Sin embargo, libertad era un término cambiante que parecía escurrirse entre las manos como un puñado de arena fina. Durante un tiempo, mantener la librería representó para él ser libre, y después había tenido que renunciar a ella para serlo. El significado de libertad iba mucho más allá de lo físico. En realidad era un sentimiento, una percepción vaga y mudable".