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     Tras aquel sano empacho que me di del mundo romano con "Los asesinos del emperador", me apeteció leer este último libro de Santiago Posteguillo. Continúa al anterior y en él vemos retratada la historia de Roma en la época en que Trajano era emperador. En la misma línea que el primero debo decir que, a pesar de sus muchas páginas, también me ha atrapado y la forma ágil de escribir del autor, ha hecho que avance por la historia sin que se me haga larga.

       Conocida la historia de algunos emperadores anteriores, no me cabe duda de que Trajano debió de ser uno de los mejores emperadores que tuvo Roma. Iremos profundizando en el conocimiento de este interesante episodio. Conoceremos muy bien al protagonista, Trajano: su carácter fuerte y justo, sus dudas, su capacidad para los amigos... Retratará de manera admirable, en escenas que recuerdan a "Ben Hur", las carreras de cuadrigas y todo lo que se movía en torno a ellas.  Acompañaremos a Trajano junto a sus legatus:Longino, Lucio Quieto, Adriano...en la campaña contra Decébalo rey de los tracios. Asistiremos a distintas conjuras y traiciones en torno a Roma, lo que, en ocasiones, cuando está en ella le hace echar de menos a Trajano, la vida de la frontera. Y seguiremos conociendo vestales, bibliotecas y el gran Circo Máximo donde sus personajes se mueven no sólo en la arena sino también en sus pasadizos. Asistiremos a grandes obras como el puente más largo del mundo que construirá Apolodoro, constructor posteriormente de la columna de Trajano.

         Los personajes perfectamente elaborados, en ellos veremos  reflejados la amistad, la lealtad, la dificultad de algunas relaciones humanas y la superación de enormes dificultades. Bien trenzadas las distintas historias, que aunque, a veces, se interrumpen de un capítulo a otro, sujetan la intriga hasta reencontrarla capítulos más tardes. Interesante también para recrear el latín y aprender términos nuevos, para lo que ayuda un apéndice final. En general, me ha parecido una obra maestra.

"Giro rápido. El azul va por dentro y le cierra. Celer frena sus caballos inclinando hacia atrás todo su cuerpo para que así las riendas que lleva atadas a la cintura y el pecho hagan que los caballos reduzcan su galope. Giro completado. El azul sale disparado hacia la recta. Celer lo imita animando a los caballos. Éstos responden bien y se acercan a la spina dispuestos a repetir el adelantamiento en la recta que habían hecho los blancos, pero en cuanto el azul ve que se acercan no duda en maniobrar brutalmente para bloquearles el paso. Celer salva la situación volviendo a refrenar los caballos y echando hacia atrás su cuerpo, pero comprende que será imposible adelantar por el interior. Hay que girar a la derecha."