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     Tras leer hace unos meses la trilogía de la escritora alemana Sara Lark sobre Nueva Zelanda, me he decidido ahora a leer esta novela que nos traslada al Caribe, concretamente a la isla de Jamaica a principios del siglo XVIII.

Nora una joven londinense hija de un rico comerciante, se enamora de Simón, un contable que trabaja para su padre y los dos aspiran a irse a vivir a Jamaica una isla de la que han oído hablar mucho. Pero la muerte prematura de éste ocasionará el fin de esas ilusiones, aunque nunca olvidará a aquel primer amor. Más adelante conoce a Elías dueño de una plantación en Jamaica y aunque en su corazón sigue vivo el recuerdo de Simón, se casará con él y conseguirá aquella ilusión que tenía de irse a Jamaica. Allí será la dueña de una plantación en la que trabajan esclavos. 

Conoceremos el Londres de aquella época y el ambiente social de Jamaica y el trato a los esclavos provistos de cualquier clase de derechos. Algunos personajes se hacen terriblemente antipáticos y otros todo lo contrario. En algún momento he recordado a la trilogía que leí, en ambos casos una jovencita se va con un hombre mayor que ella a tierras lejanas y se lleva, incluso, su caballo. Este relato me ha gustado menos, he echado de menos una mayor complejidad en la historia, aunque sí me ha gustado el retrato del ambiente de aquella lejana isla.

       Acabo de conocer que está prevista una segunda parte. Esta parte se puede leer independientemente de la que continuará.