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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2013.

Niebla roja

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    Al fin he leído el último libro de la serie, el diecinueve de la forense Kay Scarpetta, publicado en España hace ya un tiempo. Fue premio internacional de novela negra RBA 2011. He esperado a leerlo a que se publicara el anterior Port Mortuary y he hecho bien porque de no haberlo leído antes que ese, me hubiera costado entender la trama en la que se desarrolla éste, ya que la historia y personajes del anterior tienen un papel decisivo en esta historia.

En esta ocasión la forense Kay Scarpetta hace un viaje a Savannah para entrevistarse con una presa que está aislada en la cárcel y que es madre de la que en el libro anterior pretendió asesinarla. En esa misma cárcel está Lola Daguette que ha sido condenada a muerte por el asesinato de un matrimonio y sus dos mellizos. Cuando sale de la cárcel, tras un mensaje secreto de Jaime, la exfiscal de Nueva York, acaba cenando con ella y descubre que también está su compañero de fatigas Pete Marino y que todo este viaje ha sido preparado por Jaime, que tiene pruebas de que Lola no fue la asesina de aquella familia. Pero los acontecimientos se van precipitando, empiezan a ocurrir extrañas muertes, todas relacionadas y alguna bastante lejos de las otras,de tan extraña manera que su causa no es fácil detectarlas en las autopsias. Y lo que iba a ser una rápida visita se convierte en una estancia más larga ya que se dispone a colaborar con las autoridades locales en la resolución de esos crímenes.

        Un relato mucho más interesante que el anterior, Port Mortuary, con hábil resolución y un argumento que interesa a intermitencias, pero que no me ha enganchado como otros libros de esta serie.

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Les heures souterraines

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    Novela de la escritora francesa Delphine de Vigan, nacida en 1966. Nos hace un retrato hábil de las historias amargas de dos personajes. Mathilde ocupa un puesto directivo en una empresa de marketing, viuda y con tres hijos, de pronto su universo laboral se tambalea y con ello toda su vida. El día a día se le hace más difícil como consecuencia de la actitud de su jefe Jacques, que no acaba de entender. Thibault es médico y se desplaza por distintos lugares de Paris atendiendo a sus pacientes. Está perdidamente enamorado de una mujer que le da la espalda. Recorrimos las jornadas cotidianas de estos dos personajes, independientemente, sólo en algún momento estas historias se rozan levemente. Atrapados en sus vidas y en medio de la gran ciudad, son historias grises y en ocasiones hasta desesperadas, las que nos transmite de una manera descriptiva la autora. Poco lugar para la esperanza se nos comunica y en muchos momentos el vivir se convierte más bien en un duro sobrevivir.  He disfrutado con el trasncurrir de la lectura, pero me hubiese gustado disfrutar también con el final, cosa que no he hecho.

  "Elle rêve parfois d’un homme à qui elle demanderait : est-ce que tu peux m’aimer ? Avec toute sa vie fatiguée derrière elle, sa force et sa fragilité. Un homme qui connaîtrait le vertige, la peur et la joie. Qui n’aurait pas peur des larmes derrière son sourire, ni de son rire dans les larmes. Un homme qui saurait.

  Mais le gens désespérés ne se rencontrent pas. Ou peut-être au cinéma. Dans la vraie vie, ils se croisent, s’effleurent, se percutent. Et souvent se repoussent, comme les pôles identiques de deux aimants. Il y a longtemps qu’elle le sait."

     (A veces ella sueña con un hombre a que le solicitaría: puedes amarme ?  Con toda su vida cansada detrás de ella, su fuerza y su fragilidad.  Un hombre que conociera el vértigo, el miedo y la alegría. Que no tuviera miedo de las lágrimas detrás de su sonrisa ni de su risa en las lágrimas. Un hombre que supiera.

       Pero la gente desesperada no se encuentra. O quizás en el cine. En la vida real, se cruzan, se rozan, se chocan. Y a menudo se repelen como los polos idénticos de dos imanes. Hace mucho tiempo que ella lo sabe.)


La marca del meridiano

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   Acabo de terminar este libro, flamante Premio Planeta del 2012, escrito por el abogado y escritor Lorenzo Silva.  Sabía antes de leer que me iba a gustar, como efectivamente ha sido y es que ya es el séptimo libro que he leído de la serie que tiene escrita sobre la pareja de guardia civiles formada por el brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro, en este caso como en algún otro de los anteriores  acompañados también en sus peripecias por el guardia Arnau. Los tres forman parte de una unidad de la Guardia Civil que se dedican a la investigación de asesinatos en cualquier parte de  España.

     En este caso la víctima es un guardia civil jubilado, Robles, con quien Bevilacqua trabajó y del que aprendió mucho en sus años jóvenes cuando estaba destinado en Cataluña. Lo apreciaba mucho lo que hace que se sienta especialmente involucrado en el suceso. Resulta interesante porque va mostrando el sistema de investigación de la Guardia Civil. Una investigación que les llevará a desplazarse a tierras catalanas y hará aflorar alguno de los demonios interiores que han acompañado al brigada desde entonces. Ya han transcurrido muchos años desde el primer libro de la serie, lo que hace es que los personajes hayan madurado como tales y la larga relación entre los dos protagonistas se haya afianzado como colegas y sólo se atisbe una leve tensión sexual entre ellos.

      Escrito en primera persona por Bevilacqua, dotado de un cierto tonillo irónico con el que nos va narrando las distintas vicisitudes de lo que va sucediendo y, a la vez, las cosas que va pensando sobre lo que le rodea o va sintiendo por dentro.

“No tuve, por tanto, demasiado tiempo para ordenar mis pensamientos, pero de algún modo me las arreglé para rehacerme y darles forma de acción.  Era uno de los pocos síntomas en los que reconocía, a aquellas alturas, la madurez en mi propio carácter. Hacía años que no cedía al abatimiento, pasara lo que pasase. Reconstruir una y otra vez mi posición fortificada, el blocao desde el que resistía contra toda eventualidad los bombardeos y asaltos de la vida, se había convertido en la pulsión principal de mi existencia. Si quería desalojarme el  enemigo tendría que usar gases o bombas incendiarias. Y aun así me aferraría al arma, que era mi deber y la necesidad de cumplirlo a todo trance, y contra todos, empezando por mí mismo. El hombre y la mujer posmodernos tienden a olvidarse de esa herramienta fundamental de supervivencia. Por eso se ven tantos de ellos llorando en las cunetas, desbaratados a la primera adversidad.”

 

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El guardián invisible

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         Primer libro que leo de Dolores Redondo y tengo que decir que me ha impresionado muy favorablemente.  La escritora donostiarra, comienza con este libro, publicado en enero del 2013 la que va a constituir “la Trilogía del Baztán”, por estar ambientada en este privilegiado valle navarro, por el que seremos conducidos con suma habilidad.

                La historia comienza con el asesinato de una adolescente en un bosque cercano a Elizondo.   La inspectora de la policía foral Amaia Salazar es encargada de la investigación y vuelve con ello al pueblo donde pasó su infancia.  Allí se dará cuenta de que ese asesinato está relacionado con otro ocurrido semanas antes y su preparación y aparente fortaleza, tendrá que lidiar con un problema interior que le lleva acompañando muchos años y que aflorará, con mucha fuerza al reencontrarse con su familia y aquel ambiente que abandonó hace muchos años. También celos profesionales influirán en la investigación.

                Interesante la trama argumental de la investigación, pero también la trama en la que vamos descubriendo lo que va encerrando Amaia en su interior. Me ha gustado muy especialmente la habilidad de la autora para retratar ese paisaje húmedo y mágico del Baztán y la capacidad de crear una especie de niebla, no exenta de magia y de criaturas de la mitología vasca, como el basajaun, que impregna las líneas de toda la historia.  Ha azuzado mi capacidad de soñar y la certeza, una vez más, de que la línea entre la realidad y la fantasía es mucho más estrecha de lo que imaginamos.

                Sin duda me apunto a seguir leyendo, en cuanto se publiquen, los siguientes libros de esta adictiva trilogía. Una novela ya traducida en varios idiomas y que va a ser llevada a película.

“En el Baztán, la noche era oscura y siniestra. Las paredes del hogar seguían guardando como antaño los límites de la seguridad, y fuera de ellos todo era incertidumbre. No era extraño que hacía apenas cien años el 90 por ciento de la población del Baztán creyese en la existencia de brujas, en la presencia del mal acechando en la noche y en los ensalmos mágicos para mantenerlos a raya.  La vida en el valle había sido dura para los antepasados.  Hombres y mujeres tan valientes como testarudos, empeñados contra toda lógica en establecerse en aquella tierra húmeda y verde que, sin embargo, les había mostrado su cara más hostil e inhóspita, abatiéndose sobre ellos, pudriendo sus cosechas, enfermando a sus hijos y diezmando a las pocas familias que seguían enclavadas allí.

                Corrimientos de tierra, tos ferina y tuberculosis, riadas e inundaciones, cosechas que se pudrían sobre sí mismas sin llegar a salir de la tierra… Pero los elizondarras se habían mantenido firmes junto a la iglesia, luchando en aquel codo del río Baztán que les había dado y quitado todo a su antojo, como avisándoles de que aquél no era lugar para los hombres, de que esa tierra en mitad de un valle pertenecía a los espíritus de los montes, a los demonios de las fuentes, a las lamias y al basajaun. Sin embargo, nada había conseguido doblegar la voluntad de aquellos hombres y mujeres que seguramente habían mirado también a aquel cielo gris, igual que ella, soñando con otro más claro y más benigno. Un valle caracterizado por ser tierra de hidalgos e indianos que se fueron pero que siempre regresaron de ultramar, trayendo con ellos la gran fortuna que se cantaba en el Maitetxu mía y que invirtieron en remodelarlo haciendo exhibición del oro logrado ante sus vecinos y llenándolo de lustrosos palacios y caseríos con grandes balconadas, monasterios dedicados a agradecer su suerte y puentes medievales sobre ríos insalvables”.


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