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    Cuarta novela de la saga del detective David Gurney, que sigue la estela iniciada por su autor,  el norteamericano John Verdon con aquella novela de trama original de título "Sé lo que estás pensando"

     En esta ocasión han transcurrido cuatro meses desde que Gurney resolvió el caso del Buen Pastor, por el que su amigo y colaborador Hardwick fue expulsado de la policia al extralimitarse en la ayuda a su amigo.  Hardwick es ahora investigador privado e intenta demostrar que una viuda, acusada del asesinato de su marido,es inocente y su culpabilidad ha sido fruto de una corrupta investigación policial.  Gurney se resiste, en principio, a participar en la investigación, pero piensa que se lo debe a su amigo y rápidamente se ve envuelto en ella. En el curso de la investigación aparecerán los miembros de esa familia, en el que todos tienen un móvil para actuar y un extraño personaje al que apodan Peter Pan. Peter Pan es asesino sin piedad, con una deforme figura que no ha crecido. Pero quién lo ha contratado? Cómo atraparlo?

       Una vez más Gurney tendrá que hacer uso de su experiencia como investigador y sobre todo de esa aguda inteligencia que le lleva a desmenuzar los casos hasta sus últimas consecuencias. Una vez más, parece que él mismo se lo busca como consecuencia de alguna historia no superada de su pasado, se pondrá en peligro de muerte ante la maldad humana.

        Como contrapunto al ensimismamiento que sufre al investigar los casos, está la mujer de David, Madeleine. Su relación es peculiar, por un lado se tratan con una cierta distancia y David aparece temeroso de las reacciones de su mujer ante sus ocurrencias, pero por otro se quieren, manteniendo una curiosa convivencia. Madeleine tiene los pies en el suelo y en cosas mucho más banales y una de sus mayores preocupaciones está en la construccion de un gallinero.

Sé, por experiencia, cuando tomo en mis manos un libro de Verdon que me gustará. Disfruto con la manera de narrar, como Gurney se va planteando las cosas, el carácter agrio de Hardwick y el realismo de Madeleine. Los malos son realmente malos. Me gusta como esos personajes a medida que avanza la serie van adquiriendo formas mas definidas. Y me gusta ese acelerón último que da en las últimas páginas y no permite que deje de leer hasta que llego al punto final.