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Novela interesante del escritor argentino Fernando Monacelli. Nació en 1966, estudiando Economía y Periodismo. Escribe en el diario La Nueva Provincia y tiene algunos libros publicados.

Aquí se nos narra la historia de dos maternidades. No son maternidades gratificantes sino llena de callosidades por el paso del tiempo. Por un lado Ana, un anciana, al fundirse hielo en la Antártida, tras veinticinco años desaparecido, aparece el cadáver de su hijo, soldado en la guerra de las Malvinas y con él unos escritos que alimentan la esperanza de que en algún lugar puede tener un nieto. Por otro lado Celina, una periodista de investigación de mediana edad, a la que abandonó su marido para marchar a España y la dejó allí con su hijo pequeño. Un hijo con el que no sabe ser madre, al que solo ve una tarde a la semana y que prefiere que viva con su abuela paterna. Un día Ana va a ver a Celina, quiere que le ayude a encontrar a ese nieto que ella no conoce y sin saber muy bien cómo, Celina se ve arrastrada por la fuerza de aquella mujer e inicia esa búsqueda en la que ambas mujeres se harán amigas y se irán, a la vez, encontrándose a sí mismas.

Una escritura dinámica y que, a veces, encuentro "atrevida" porque a veces los diálogos, a pesar de acontecer en tiempos diferentes, interpenetran entre sí. Eso dota la narración de una agilidad, que al principio sorprende y luego gusta.

"Era un papel doblado como diez veces sobre sí mismo, señora, tan doblado que podía ver el miedo de quien me lo había dejado en la cartera, uno, dos, tres, cuatro, cinco pliegues, como buscando reducirlo a nada, a algo tan chiquito, tan apretado que casi no existiera; y la única imagen que se me vino a la cabeza es que quien lo había dejado no solo tenía terror de que lo descubrieran sino que lo hizo en contra de su razón, movido por algún sentimiento que se le fue de las manos. Mire, acá lo tiene, lo guardé durante este tiempo, señora porque en ocasiones fue la única señal de que no estaba navegando una historia sin sentido, lo único que mantenía a flote mi voluntad sobre el mar de dudas que muchas veces me provocó doña Ana".