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Ésta es la última novela de Donna Tart, una escritora del sur de los Estados Unidos. Una novelista que tarda muchos años en publicar cada novela. El jilguero es su tercera novela en poco más de veinte años y está inspirada en una tabla holandesa del siglo XVII. Una novela muy extensa y que tras su publicación no tardó en conseguir el número uno de los libros más vendidos en el New York Times. Recientemente se le ha concedido a la autora el premio Pulitzer por esta novela.

El protagonista es Theo Decker, un adolescente de trece años que sobrevive a un atentado terrorista en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. En dicho atentado fallece su madre y un anciano que, en sus últimos minutos de vida, anima a Theo a huir con “El jilguero”un cuadro pintado en 1654 por el pintor holandés Carol Fabritius.  El padre del protagonista, que abandonó a su familia, está en paradero desconocido. Asistiremos al crecimiento de Theo que se mueve desarraigado por distintos ambientes, a su acogida por los Barbour, a su reencuentro con su padre, a su amistad con su amigo Boris y  a hacerse un experto en muebles antiguos. Una vida complicada que le conducirá por Nueva York, las Vegas y Amsterdam. A través de todo el relato siempre aparecerá más o menos desdibujado ese jilguero.

Este es uno de los libros en los que discrepo con la valoración tan alta que le ha hecho la crítica. Me parece muy bien escrito y acertado en crear los ambientes en los que se desarrolla la acción, pero la acción me ha resultado lenta y, en ocasiones, me ha resultado pesado y difícil de llegar hasta el final.