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Segunda novela escrita por los autores Vicente Garrido y Nieves Abarca, que aunque tiene una historia en sí misma, yo aconsejaría leer después de la primera: Crímenes exquisitos. El relato tiene su origen, en gran parte, en lo sucedido en la primera novela.

En este libro la jueza Rebeca Palacios recibe un correo donde la avisan de que su hija, estudiante en Roma, ha sido secuestrada. Para que quede libre la jueza que es presidenta del tribunal, que va a juzgar a un perverso hombre de negocios gallego, debe conseguirle un veredicto de inocencia. Desesperada acude a su amiga la inspectora de policía Valentina Negro que se desplazará a Roma para intentar liberarla. Al mismo tiempo, en Roma ocurren una serie de asesinatos que recuerdan mucho a los habidos anteriormente en Galicia y Londres y que fueron investigados por dicha inspectora ayudada por el criminólogo Carlos Sanjuán. Éste es invitado por hermano de una de las víctimas del asesinato a ayudar a la policía en la investigación. Una vez más los caminos de la inspectora y el criminólogo volverán a cruzarse de la manera que menos podían ellos a llegar a pensar.

Novela con una acción trepidante. La acción cambiando continuamente de escenario, no da un respiro y recuerda mucho el ritmo de la novela anterior. Sin duda, de esas que se empieza y gusta que el día o la noche se alargue para no dejar de leer hasta el final.