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No es extraño que, cuando leemos y nos empapamos de ese mundo tan especial y único de la literatura, muchas de nuestras sensaciones afloren y emerjan de una manera especial. ¿Porque quién no se ha sentido protagonista de aventuras de piratas, ha quedado rendido por alguna historia romántica o ha participado en la investigación de un complejo crimen?  Todo ello hace que se desarrolle una empatía especial, entre el lector y el relato, que se une a la fantasía, creando una mezcla sumamente grata para los que nos apasionamos con la palabra escrita.

Me gustan los libros gruesos, en los que el protagonista se va retratando poco a poco hasta que logra ¿por qué no? hasta enamorarnos. Y más cuando son una serie de libros con el mismo personaje y que, tras unos meses o años sin saber de él, volvemos a tenerlo entre las manos y nos reencontramos con él como un viejo amigo. Me ha pasado ahora con la inspectora Valentina Negro, ese personaje creado por los dos escritores Nieves Abarca y Vicente Garrido, y del que acabo de leer su última novela, ya la tercera de la serie: “El hombre de la máscara de espejos”.

Como siempre que se empieza con un autor, en este caso dos a la vez, nos acercamos libres de prejuicios, ni buenos ni malos, con esa expectación de “ a ver lo que nos cuenta”.  Ya ese primero, Crímenes exquisitos, me sedujo el personaje. Esa inspectora de hermosos ojos grises, atractiva por dentro y por fuera y capaz de resolver casos complejos e intrincados. Me encantó el segundo, Martyrium. Y éste tercero, sin duda, me ha vuelto a envolver y a apasionar con las turbulentas aventuras que narra.

Volvemos a nuestros protagonistas Sanjuan y Valentina Negro. En esta ocasión la inspectora detiene a un peligroso asesino, pero se propasa en la detención e investigada por Asuntos Internos, es retirada de la circulación y la destinan a investigar un caso "menor" de la desaparición de una joven. Nadie imagina que detrás de esa desaparición se esconde una peligrosa banda criminal que se dedica a secuestrar jóvenes para rodar películas snuff, con asesinatos reales. Una acción trepidante hace que nuestros protagonistas vivan grandes peligros.

Me quedo con las ganas de leer una nueva aventura de tan intrépida inspectora.

"Valentina es una luchadora nata, desde pequeña, ya sabes...siempre al lado de los débiles; nunca se arredra ante nadie, aunque por dentro este muerta de miedo, y créeme -sonrió- muchas veces lo está. En fin, para mí toda esta actividad frenética le ha venido bien para no estar obsesionada con la denuncia y su futuro; la ha ayudado a reunir lo mejor que le quedaba de sí misma para poder hacer su trabajo".