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     Primer libro que he leído de Gioconda Belli y he quedado con ganas de que no sea el último.  Gioconda es una poeta y novelista nicaragüense nacida en Managua en 1948.

     El personaje principal es Emma, una mujer de cuarenta y ocho años, casada con un médico, ambas cosas nos recuerdan a la más famosa Emma, la de Flaubert.  Emma, deja de tener la regla, una regla que era totalmente regular y esa entrada en la menopausia le va a suponer un gran choque como si con ella perdiera gran parte de su femineidad. Su ginecóloga se encargará de cambiarle esa idea:

    “Pero para mí lo más importante no es quitarte los calores, sino hacer que te des cuenta de que éste es un tránsito hacia vos misma, hacia una persona que existe fuera de esos esquemas heredados de lo que es la feminidad. Ésta es tu hora de ser más mujer, de ser sólo mujer, enteramente mujer, de ser para vos misma y descubrir que tu poder no reside en bailar la danza del apareamiento, ni en tener las plumas más vistosas. Tu poder no depende de la sexualidad; disfruta de ella, pero no reside allí. ¿Sabes cuál es nuestro capital, nuestra mina de diamantes? El amor. No te estoy hablando en términos románticos. Lo que las mujeres poseemos en abundancia es una innata capacidad de dar y recibir amor. Practicar eso es lo que nos da poder porque los hombres necesitan ese intercambio. Lo que pasa es que ellos han puesto los términos de quiénes deben beneficiarse y qué marco debe realizarse ese amor. La mujer que ocupa ese poder para sí misma es sospechosa, porque el amor aceptado, requerido, de la mujer es el amor de la autonegación, del sacrificio, el amor que cede y no pide nada para sí. Aunque hemos avanzado mucho en el campo del trabajo, el campo del amor interpersonal sigue siendo regido por esos patrones. Unas veces el patrón es más flexible, más sofisticado, pero amar demasiado –hasta hay libros sobre eso- es una tendencia femenina.”

     Sumida en sus pensamientos, mientras conducía su coche por un barrio pobre de Managua, atropella a un ebanista diez años más joven que ella. Se preocupa de él y va a visitarle al hospital y en seguida se da cuenta, que “algo” que ella llevaba dentro, aparentemente dormido, despierta con fiereza ante la presencia del ebanista. Sus personajes no tienen matices complejos y son predecibles: el guapísimo ebanista, el marido médico que tras tantos años de matrimonio ha perdido la sensibilidad y su mujer se le ha invisibilizado, su amiga liberada, sus hijos, la mayor con 22 años ya independizada y con buen trabajo..

     Toda la historia es un canto a ese paso, de entrada en la menopausia, de Emma. En cierto sentido esperanzador, la mujer no acaba ahí, sino, al revés, recupera cosas de sí misma que parecían haber perdido valor…y en el caso de Emma de qué manera recupera esa pasión dormida!

     Quizás no sea un libro de la llamada gran literatura pero el estilo de Gioconda Belli, es sensual. La narración atrapa y distrae y eso, muchas veces, es lo que se busca en una lectura. Sin duda, un libro muy agradable de leer.