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   Tras leer "Vestido de novia", me quedé con las ganas de leer alguna otra novela de Pierre Lemaitre (París, 1951) y me decidí por esta novela. Su título original francés es "Au revoir là-haut!" y fue premio Goncourt en el año 2013.

   Está situada en la guerra del 14, en ella se retrata la brutalidad de la guerra y la picaresca que surge tras ella. Nos aparece el frente de batalla cuando la guerra está a punto de acabar y dos soldados, Albert y Edouard, que están a punto de morir en estas últimas horas de guerra. Albert es enterrado vivo y, al intentar salvarlo a Edouard le explota una bomba que le destrozará media cara. Albert se convierte en el alter ego de su amigo, quien no quiere que su familia sepa que vive y cambian su identidad por la de un fallecido. Una vez dado de alta del hospital, Eduoard, sin querer que le completen esa media cara que le falta en su cabeza, fuma por la nariz, se irá a vivir junto a Albert que se encargará de cuidar de él. Se les ocurrirá, aprovechando el recuerdo de los fallecidos en la guerra, hacer una estafa en la que ofrecían construir, tras un adelanto monetario, unas tumbas conmemorativas que cobraban y nunca iban a hacer.

    El narrador se hace cercano al lector y en alguna ocasión incluso se percibe algún guiño. Aparecen distintos personajes que demuestran que la corrupción ha sido algo que se he repetido continuamente en la historia de la humanidad y que siempre ha habido gente "avispada" dispuesta a aprovechar las oportunidades que se presentan. Una narración de casi quinientas páginas, distraída y que atrapa al lector.

"Albert, por su parte, habría dado diez años de su vida por no encontrarse en aquella situación, atrapado entre Madeleine Péricourt, plantada al pie de la escalera, y su hermano, supuestamente muerto, que estaba en el piso de arriba, fumando por las aletas de la nariz bajo una máscara verde con plumas azules a modo de penacho. Estaba clarísimo que el destino de Albert era hacer de hombre-anuncio, atrapado entre dos tablones. Balanceaba el cubo de carbón como si fuera un trapo de cocina cuando cayó en la cuenta de que no había respondido al saludo de la joven".