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     Segundo libro que leo de la escritora y periodista Mamen Sánchez (Madrid, 1971), tras "La felicidad es un té contigo". De nuevo un libro distraído, con un grupo de personajes que hacen de la historia una narración coral y a la vez ágil. 

Nos narra la historia de Cecilia Dueña, que tras un frustrante divorcio decide arreglar la casa de sus abuelos y convertirla en una residencia para jóvenes estudiantes. Previamente tendrá que hacer obras de reforma, en las que intervendrá Andrés Leal, un constructor cojo, acompañado siempre de un perro cojo. Un inmigrante ilegal será acogido por Cecilia y, una vez terminada las reformas, varias jóvenes acuden a alojarse allí. La historia se enrevesa, porque cada uno va siendo una persona diferente de la que aparenta y los equívocos se van sucediendo, dotando a la novela de un tono tragicómico, siempre salpicado de sentimientos amorosos.

     Una novela distraída y que se lee de manera fácil e interesada.