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Hace poco más de quince días, tras años pensándolo y, tras superar el inicial miedo al cambio decidí contratar la línea ADSL. A los pocos días me mandaron el kit. Y por mucho que lo intenté de los dos ordenadores que tenía en casa, en uno no hubo problemas, pero en el otro no hubo forma. Llamadas al operador de ADSL y la solución que me temía: hay que formatear el ordenador, pues el sistema operativo que tiene, el milenium, da problemas con la línea. Menos mal que mi hermano es experto en esas cuitas y hoy en poco más de cinco horas estaba formateado, los programas instalados y todo funcionando en perfecto estado.

Y es que hoy, nos guste o no, estamos dependiendo de la informática hasta el punto de que si no estamos puesto en ella, nos podemos considerar casi analfabetos.  Y nos resulta tan necesario el ordenador que, cuando no lo tenemos, nos parece que algo de nosotros nos falta.