Desde que somos pequeño vamos conociendo a esa gente metepatas aunque de buen corazón. Los que para evitar lloros nos dieron un bombón ignorando que teníamos una gastroentiritis. Los que en el examen nos dejaban copiar las soluciones de los problemas y luego nos pillaba el profesor porque sólo dos alumnos pusieron tan gran barbaridad. Los que nos avisan que tenemos un muñeco de papel a la espalda y cuando giramos la cabeza tropezamos con un escalón y nos caemos de boca.  Los que nos advierten de una pareja que se morrea por la calle descaradamente, sin saber que ella es mi novia.

      Multitud de ejemplos de estos podríamos citar, pero un caso especialmente peligroso de estos es los que se supone que están informados y se dedican a la atención al público, quieren ser serviciales pero la ignorancia no les deja ir más allá de sus narices. Es el caso típico del que va a una ventanilla y le dicen: aquí no es pero vaya a la calle Z que es allí, cuando sólo se lo imagina. Y allí va el sufrido contribuyente de una oficina a otra sin que nadie le solucione su problema.El otro día a mi trabajo me llegó una señora de andar dificultoso y que, por culpa de individuos de estos, llevaba toda la mañana yendo de un lado a otro.

     Alguna vez cuando he salido a una calle del centro por la mañana la he visto llena de gente. Y he pensado ¿nadie trabaja? Pero después de experiencias de ese tipo, me pongo a pensar si muchos de los que caminan por las calles no serán sufridos des-informados que van de un lado a otro buscando ese lugar, esa persona que le solucione su, llega a pensar, irresoluble problema.